Ciertamente, impulsar el progreso en medio de la lucha por la pacificación genera un doble desafío y el más grande compromiso con Zacatecas, la euforia que se ha desatado desde la gobernanza, tiene que vencer la indolencia de la iniciativa privada por incorporarse de lleno al desarrollo estatal y para lograrlo, el gobierno de David Monreal debe ser consecuente con sus alentadoras expresiones al declarar al 2026 como el Año del Progreso y primeramente y antes que todo, debe imponer a su equipo o gabinete la obligación moral y política de responder a la población que exige resultados, que abandonen negligencia, improvisaciones y tibieza y que de inmediato asuman audacia y creatividad.
La agenda del progreso marcada por el mandatario, resalta un progreso económico con oportunidades e “inversión de recursos públicos y privados más grande la historia”, estrategia que pronto deben ser hechos en todos los horizontes y sectores productivos, así por ejemplo, si la brújula trazada por la Presidenta Claudia Sheinbaum al reconocer a Zacatecas como el mayor productor de plata del mundo, porque de hecho la entidad tienen el liderazgo nacional en producción minera, tendrán que redoblar esfuerzos de gestión para que sean removidos y soltados con aprobación los permisos mineros de Camino Rojo, Plata Panamericana, Peñoles y San Nicolás, que cotidianamente empujan desde el Secretario de Economía, Jorge Miranda Castro hasta el Presidente del Cluster Minero, Abel González Vargas.
El diputado José Narro Céspedes es enemigo del monrealismo y severo crítico de este gobierno estatal, pero tiene razón en urgir por cambios estructurales que ayuden al progreso, “cambios que no se ven ni en lo político, ni en lo social, ni en lo educativo ni en la salud”. Así mismo, José Enrique Guerrero, el Presidente de la CANACINTRA, advierte sobre un difícil panorama, por la necesidad de atraer inversiones y la generación de empleos; como también la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, observan que en Zacatecas la construcción sufre una caída que lesiona la economía y provoca pérdida de empleos; aunque hay que reconocer que la industria restaurantera prepara acciones para su modernización, como así lo promueven y proponen los aspirantes dirigir la CANIRAC, Nide García Samán y Javier García Bañuelos.
Acertada la inversión pública de mil millones de pesos que el gobernador David Monreal anuncia para construcción y dignificación de escuelas; está muy bien que se aplique un mega bachetón sobre las carreteras a Saltillo y Durango, una monumental tapadera de baches, pero mejor será consolidar la inversión sobre la autopista a Aguascalientes; otra gran hazaña será sacar las vías del tren de las zonas urbanas de Zacatecas Capital, obras de infraestructura que han de fortalecer la ruta marcada hacia el progreso en esta etapa final sexenal.
Efectivamente, hay que atacar las causas de la violencia e inseguridad, y se combaten precisamente con infraestructura educativa y de salud, con poderosas inversiones industriales que el Secretario Jorge Miranda ha retomado y que deben ser apuntaladas desde Presidencia de la República y el Mandatario estatal, para que sobrevenga con realismo un relanzamiento de la industrialización, que Zacatecas se prepare hacia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá y para sacar de la pobreza a más de 600 mil zacatecanos que la soportan.