Crónica del Poder / Tras la pacificación, el progreso debe llegar a Zacatecas
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónIronías de la vida de Zacatecas, en 5 décadas o en los 8 sexenios previos a la Gobernanza y la cuarta transformación, el desarrollo como destino no llega, se resiste a instalarse en el estado y persisten las condiciones de estancamiento, desigualdad, desempleo, la pobreza en la tercera parte de la población; sin embargo, para éstos momentos, el círculo de la esperanza, optimismo, entusiasmo e ímpetu indomable e invariable de la pasión y vocación de los zacatecanos por crecer y ascender hacia el progreso, se cierra para iniciar un proceso de renovación de fuerzas y abrir una ruta que ofrezca mejores expectativas de crecimiento económico con bienestar social y paz duradera.
Es el objetivo y propósito de la agenda gubernamental que David Monreal ha trazado para construir definitorias etapas de progreso durante este 2026 y que ha generado una oleada de adhesiones desde todos los ámbitos federal, estatal y municipales y desde todos los sectores productivos, sociales, empresariales, académicos y profesionales, para poner en alerta todas las energías institucionales y de la población, para romper ya con los riesgos y peligros de otro retroceso, es decir, renunciar a no continuar como un estado postrado al abandono, al regateo de los recursos federales, a la desintegración de sus potencialidades humanas y materiales, que son inmensas e indómitas.
Tener paz en este año y sentirla efectiva y real para edificar el progreso, es una consigna que el endeble gabinete gubernamental, la indecisa iniciativa privada y la vigorosa participación ciudadana, deben atender como retos y desafíos, porque está dicho y hay que hacer hechos con los avances en seguridad y en bienestar y colocar a Zacatecas en un arranque acelerado para que sea incorporado al desarrollo nacional e integrado a los esquemas de polos de desarrollo, el Plan México, el Plan Nacional Hídrico y el programa de infraestructura en obras de salud, educativas, impulso al turismo, consolidación de los escenarios culturales y la más intensa promoción de inversiones industriales.
Ya lo reiteró y al gobernador Monreal los empresarios deben tomarle la palabra, porque se comprometió a atenderlos como sector productivo y generador de empleos, porque “como gobierno construiremos las condiciones necesarias para que el sector privado invierta y genere progreso “ porque ha establecido que la agenda del Progreso representa un compromiso histórico para consolidar una entidad justa, con igualdad de oportunidades y desarrollo compartido, sustentado en la unidad social. O sea, no tienen que ser solo palabras lanzadas como retórico discurso contenido de promesas, se tienen que traducir en acciones concertadas y comprometidas como crecimiento y desarrollo.
Y, efectivamente, como ya se asentó aquí mismo, cosas tan importantes como la seguridad y el progreso no dependen de un solo hombre, no solo es compromiso y responsabilidad del gobernador, es de todos y todos son el pueblo y sus gobiernos e instituciones, los legisladores federales y locales, los magistrados y jueces, las organizaciones sociales y de ciudadanos progresistas, del magisterio y de las universidades e instituciones de educación superior y de los profesionales organizados, de las mujeres y hombres del campo, de los heroicos migrantes y los mineros que a diario construyen hazañas de producción. Ya es tiempo no solo de hablar y escuchar, son tiempos de actuar y crecer.