Análisislunes, 23 de marzo de 2026
“En una sencilla ceremonia, el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General del Cuerpo del Ejército, Álvaro López Miera entregó al cantautor Silvio Rodríguez una réplica del fusil AKM y, junto con ella, un fusil AKM de combate (de a deveras, pues), en cumplimiento de su noble y revolucionario reclamo, un justo reconocimiento a su patriótica disposición para defender la patria ante cualquier agresión del gobierno de los Estados Unidos” /redoble de tambores marciales/. Dijo Silvito: “Exijo mi AKM si se lanzan” /redoble de tambores marciales/. Luego, un general con apariencia de marrano en plena engorda (una fisonomía muy distante, por cierto, de la del noventa y nueve por ciento de los cubanos, que, valga decirlo, están buscando comida en la basura y parecen más fantasmas famélicos que personas), vociferó: “¿Qué es este gesto sino la más pura expresión del valor y la hidalguía que caracterizan a nuestro noble y aguerrido pueblo? Silvio es trovador de las fibras íntimas, el autor de cientos de canciones que han sido la banda sonora de nuestras esperanzas y desvelos. Nos demuestra que la poesía y el arma no están reñidas, cuando defender lo que se ama se trata” /redoble de tambores marciales/.
Y allí, en esa grotesca y mezquina ceremonia militar, pudimos ver a un Silvio ya de casi 80 años, lentes de fino intelectual y manos de huevón vitalicio, outfit (como se dice ahora) verde olivo, recibir un fusil tipo AK47, observarlo y empuñarlo como se admira una réplica milenaria de un gladius perteneciente a un emperador romano, rodeado de vanos generales del castrismo más prehistórico posible.
Como somos muy dados por estos lares olvidados de la mano de Dios a utilizar el método socrático para tratar de desmenuzar y entender los sucesos y fenómenos acaecidos en el lento devenir de nuestra fugaz existencia, es decir, preguntar y preguntar para joder al vecino, inquirimos lo siguiente: ¿Qué utilidad real le va a hacer a “la revolución” un viejito ya de 80 primaveras a cuestas, enfrentándose a un marine tipo mastodonte ataviado y equipado con la más moderna tecnología para desaparecer seres humanos jamás vista hasta el momento? ¿No se trata solo de un montaje propagandístico de los defensores de lo que allá llaman cínicamente “la revolución”? ¿Es tu mal chiste, Silvio, un intento a destiempo para defender un indefendible régimen dictatorial que ha sido el responsable directo de que un país entero esté en los niveles de la África más miserable de que tengamos historia? ¿A quién apoyas? ¿A un gobierno que colapsó, cual catástrofe bíblica, la economía entera de una nación? ¿A un mezquino sistema que ha provocado la huida de millones y millones de cubanos hacia el norte y hacia el sur del continente? ¿A 70 años de dictadura comunistoide? ¿A los fusilamientos de los opositores en caliente, sin juicio previo y sin razón? ¿A una caterva de perversos ladrones que, como todo socialista de pedigrí, tienen su mano izquierda en el corazón y la derecha en el bolsillo atascado de sucios dólares norteamericanos?
El chascarrillo se cuenta solo, pues.