Tendenciasviernes, 27 de junio de 2025
Witz: el espíritu que alimentaba el cielo maya
Witz era una entidad que encarna la montaña viva, símbolo del origen de las lluvias, fuente de fertilidad
Héctor Román / El Sol de Zacatecas

En el complejo y profundamente simbólico universo de los mayas, la naturaleza no era un simple escenario, sino un sistema vivo y sagrado. Entre sus deidades más enigmáticas y poderosas se encuentra Witz, una entidad que encarna la montaña viva, símbolo del origen de las lluvias, fuente de fertilidad y morada de los dioses del agua.
Aunque comúnmente se le reconoce como el “espíritu de la montaña”, Witz va más allá de una representación geográfica. En la cosmovisión maya, las montañas eran entidades sagradas que conectaban los tres niveles del universo: el inframundo, la superficie terrestre y el cielo. En este contexto, Witz era considerado un ser divino por donde ascendía la lluvia, y al mismo tiempo, un depósito natural de agua, niebla y vida.
Su asociación con la lluvia se manifiesta especialmente en su vínculo con los Chaac, los dioses mayas del agua y los relámpagos. Se creía que los Chaac habitaban en cuevas dentro de las montañas Witz, desde donde golpeaban con sus hachas para provocar los truenos y liberar las lluvias que fertilizaban la tierra. Así, la montaña no solo era un templo natural, sino un canal sagrado por el que se activaban los ciclos agrícolas.
Representado en el arte clásico como un monstruo montañoso con ojos, colmillos y una gran boca, Witz aparece en estelas, mascarones de templos y vasijas ceremoniales. Esta iconografía no solo mostraba su poder sobrenatural, sino también su papel como guardian del agua y mediador entre los hombres y las fuerzas celestes.
En varias ciudades mayas como Palenque, Yaxchilán y Copán, se han encontrado representaciones de gobernantes emergiendo de la boca de Witz, lo que simbolizaba su legitimación como intermediarios divinos y custodios del orden natural. La lluvia, la agricultura y el poder político estaban entrelazados a través de esta figura mítica.
Hoy en día, aunque el tiempo ha borrado muchos de los templos y códices, el espíritu de Witz sigue vivo en comunidades mayas que aún veneran a las montañas como entidades dadoras de lluvia. En ceremonias tradicionales, es común que los habitantes suban a los cerros para realizar ofrendas, danzas y rezos con el fin de pedir lluvias para los cultivos, en una práctica que preserva la antigua conexión entre la montaña, la divinidad y la vida.
Witz, en su dualidad de montaña y deidad, no solo representa el poder natural, sino también la profunda sabiduría con la que los mayas entendían el equilibrio del mundo. En tiempos de crisis climática y desconexión con la naturaleza, su figura cobra nueva relevancia como símbolo ancestral de respeto, renovación y diálogo espiritual con el entorno.