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Tendenciasdomingo, 13 de abril de 2025

¿Cuántos tipos de capirotadas hay en México?

La receta es única, pero lo cierto es que cada hogar tiene su estilo e ingredientes favoritos, lo que multiplica las versiones de este platillo religioso que no puede faltar en los hogares mexicanos durante Semana Santa

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Aarón Romero / El Sol de Zamora

En México la capirotada es más que un postre, es una señal de que la Cuaresma y la Semana Santa han llegado, y una oportunidad para que la cocina se llene de aromas dulces y profundamente familiares.

Si hay algo que no se puede decir de la capirotada es que sea “una sola”, porque en realidad existen tantas capirotadas como cocinas mexicanas. Y aunque todas parten del mismo principio, lo que sucede entre capa y capa varía según el estado y la familia que la prepara.

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En seguida te contamos cuántos tipos de capirotadas existen y cuáles son sus ingredientes:

Capirotada de piloncillo

La versión más conocida en la mayoría de las localidades del país es la capirotada de piloncillo. Suele prepararse con bolillo o birote viejo, dorado al horno o en comal, bañado en una miel espesa hecha con piloncillo, canela y clavo. Lleva pasas, cacahuate, queso rallado y, según la región, hasta coco, nuez o frutas cristalizadas.

Esta receta tiene una carga simbólica importante, sobre todo en el contexto religioso: se dice que el pan representa el cuerpo de Cristo; el piloncillo, su sangre; la canela y el clavo, los instrumentos de la crucifixión. Comer capirotada en Cuaresma y Semana Santa, entonces, es también un acto de memoria espiritual.

Capirotada blanca

En el norte del país, sin embargo, se acostumbra una versión distinta: la capirotada blanca. Aquí, en lugar de miel de piloncillo, el pan se baña en una mezcla cremosa a base de leche, canela y azúcar, muy parecida al arroz con leche o al budín. A menudo lleva queso, pasas y, en algunos casos, un toque de vainilla o ralladura de naranja.

Su sabor es más suave, pero no por eso menos reconfortante. Y aunque no tiene el mismo arraigo simbólico, conserva esa esencia: aprovechar lo que hay en casa, sin carne y sin desperdicio, en tiempos de recogimiento.

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Capirotada viajera

Hay quienes juran que debe llevar coco rallado; otros defienden que sin queso no es capirotada. Y aunque algunos puristas rechazan las versiones “modernas” con leche condensada, lo cierto es que en muchas casas ese ingrediente ya es parte del sabor de la infancia.

¿Y en Zamora?

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