HIJO DE SATANÁS
EL MATANOVIAS
Carlos Álvarez
Detrás de una imagen extrovertida, un sujeto se hacía pasar como un apuesto aventurero, amante de los tatuajes, pero en realidad se trataba de un criminal
En año nuevo Asesinada
Hay una llamada que todo padre desearía no recibir nunca, y cuando la mamá de Campira la recibió fue como haber recibido una puñalada en el corazón. Ese día una parte de su mundo terminó, y también para los pequeños hijos de Campira, y para toda su familia.
Pero lo supo después de varias horas, porque Gabriel Camorlinga, su hermano, fue quien descubrió el crimen de lo que parecía ser una escena montada por la última persona que estuvo con ella.
No se saben las causas ni qué motivó a Jorge Humberto Martínez Cortés a terminar con la vida de Campira Lisandra Camorlinga, a quien había conocido a través de las redes sociales, y, como suele decirse en estos tiempos, al parecer hicieron match.
Muy poco sabían al respecto sus familiares de Campira, pues su mamá vivía en Acapulco y ella en la Ciudad de México, en la colonia Santo Domingo, en Coyoacán, junto con uno de sus hermanos.
Poco antes de que la muerte sorprendiera a la familia Camorlinga al llevarse a Campira, ella había compartido una foto a través de Facebook, donde a manera de declaración hacía pública su relación con quien se hacía llamar Joy Drago en esa red social.
Y, al cabo de poco tiempo, el 28 de diciembre de 2016, Jorge Humberto conoció a la mamá de Campira, Margarita Alanís, pues ya la relación se había mantenido alrededor de dos meses, pero tan sólo tres días después aquél sujeto asesinaría a la joven Camorlinga.
¿De qué manera se precipitaron los acontecimientos para que Jorge Humberto decidiera asesinar a su pareja sentimental?
¿Quién era Joy Drago?
De acuerdo con su biografía en cierta red social, Jorge Humberto “El Matanovias” utilizaba el nickname de Joy Drago y se definía como “un hombre viudo que vive en la Ciudad de México”.
Jorge Humberto conoció a Yang Kyung María Jun Borrego, de ascendencia coreana, cuando era muy jovencita. Ella vio algo en él que le llamó la atención. Muy pronto comenzaron una relación se fueron a vivir juntos. Entonces compartieron cuatro intermitentes años, porque la relación no fructificaba, no había un proyecto ni nada que la hiciera duradera.
Además, Jorge era celoso y solía no dar un buen trato a Jun, pero a pesar de todo, aunque la relación terminaba, pronto regresaban, pero nuevamente para terminar en un ir y venir que desgastaba a Jun.
Finalmente, en 2014 intentarían llevar las cosas más allá al vivir juntos por última vez, pero en esa ocasión ya no hubo futuro, puesto que Yang terminó muerta.
De acuerdo con lo que declaró Jorge Humberto, él había salido alrededor del mediodía y Yang se había quedado en casa, luego de una jornada de trabajo desgastante, ya que la noche previa, o la madrugada previa, la del 21 de septiembre, había llegado a casa alrededor de las 4:00 horas, pero no ya regresó al trabajo la jornada siguiente.
Luego, cuando más tarde regresó Jorge Humberto, declaró que al entrar en el departamento de la colonia Doctores, la encontró colgada, muerta, ahorcada con una bufanda anudada al cuello.
Víctimas del Matanovias
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Jorge Humberto se tatuó en el pecho la frase “cada quien es dueño de su propio infierno”; sin embargo, el infierno en el que ahora se encuentra le ha sido asignado y no le pertenece, pues es sólo un esclavo, un preso y criminal
Al parecer, no cabía la posibilidad de alguna duda, salvo para los padres de Yang, los más asombrados y los últimos en enterarse, luego de que el padre de Jorge Humberto les telefoneara para avisarles: “su hija tuvo un accidente”. Aunque ellos jamás detectaron una actitud que indicara que Yang Kyung Jun podría atentar contra su propia vida.
Diciembre le gustó para ahorcarla
Dos años después de lo ocurrido con Yang Kyung María Jun Borrego, un nuevo incidente ocurriría en relación con el autodenominado Joy Drago en las redes sociales, quien gustaba de exhibirse en distintos lugares, pues al parecer era un viajero frecuente.
Las coincidencias eran demasiadas como para no unirlas y relacionarlas con el caso de 2014, pero éstas se lograron debido a la perspicacia de las familias de las víctimas.
En relación con Campira, luego de que el 01 de enero de 2017 Gabriel descubriera el cuerpo semidesnudo de su hermana, éste yacía recostado sobre un sofá.
Algunas versiones sobre el caso del fallecimiento de Campira señalan que también incluso el asesino le había cortado las muñecas. Lo cierto es que no se sabe con certeza cuánto tiempo se tomó maltratándola, mutilándola, abusando de ella; no se sabe con precisión, simplemente uno puede inferir o suponer.
Allí, en su domicilio de la colonia Santo Domingo, en Coyoacán, se presentaron tanto los bomberos como algunas patrullas, pero no dejaron ingresar a los familiares de Campirra y la escena del crimen permaneció acordonada aproximadamente dos meses.
Tras conocerse la verdad, la familia de Campira colgó un anuncio vía Facebook en una página que crearon para denunciar y dar seguimiento al caso que se llamó Justicia Para Todas, donde se pedía la colaboración para localizar al individuo que se hacía llamar Joy Drago en esa red social y se decía fanático de imágenes demoniacas.
Surge nueva evidencia sobre el feminicida
Tan pronto como se difundió el caso, otras mujeres, víctimas del mismo sujeto, pero que lograron sobrevivir, aportaron datos relevantes para perfilar la conducta de quien había asesinado a Campira (y muy probablemente a Yang Kyung), pero que se creía -y aún incluso ahora cabría la sospecha- que acabó con otras mujeres o cuando menos las violentó.
Con base en las indagatorias, del año 2011 data el testimonio de lo que al parecer sería una primera víctima que, afortunadamente, logró sobrevivir al Matanovias, ya que tras una relación tortuosa, y luego de recibir malos tratos y golpizas, logró escapar de él.
Como ella se resistía, él continuó lastimandola, hasta que en cierto momento comenzó a estrangularla, pero en un descuido ella logró sacarlo del departamento. Relata la sobreviviente que así como en el caso de Yang y de Campira, Jorge Humberto también le había cortado el cabello.
Así pues, como los datos se acumulaban en relación con el prófugo asesino, salió a la luz que Jorge Humberto Martínez Cortés contaba con un ingreso al reclusorio, acusado por el delito de robo, por el cual fue sentenciado a cuatro años, pero que jamás cumplió, purgó o pagó; o lo que es lo mismo pero de otro modo, salió libre bajo caución.
Hubo otros testimonios de algunas de sus exnovias quienes relataron el modo en que Jorge Humberto primero las enamoraba -por decirlo de algún modo-, pero luego pasaba a un juego mental que poco a poco mermaba el autoestima de sus parejas al grado de sentirse agobiadas y menos que amar parecían estar deprimidas.
Suele decirse que este tipo de sujetos tienen un alto grado de intelecto y que, por eso, para ellos resulta más un juego en el que obtinen cierto placer con el sufrimiento, y, finalmente, luego de asesinar a sus víctimas, guardan objetos o partes de ellas como trofeos que representan sus conquistas.
Tras 10 mese fue capturado
El 25 de octubre de 2017 se dio a conocer la captura del llamado “Matanovias”, quien se encontraba prófugo y se había establecido, por decirlo de algún modo, en Guatemala, en la ciudad de Livingston, donde vivía bajo un puente como si fuera un indigente.
Cabe recordar que el asesinato por el cual era buscado, el de Campira, data del 31 de diciembre de 2016 y la ficha roja que se emitió para buscarlo en las naciones asociadas a la Interpol fue fechada el 10 de marzo.
Incluso hasta ahora se desconoce cómo se enteró de que su crimen había sido descubierto, porque se esmeró por hacerlo pasar como un suicidio, como antes había ocurrido con su novia en el año 2014, Yang, pero que en aquel entonces no hubo un peritaje preciso que desenmascarara al asesino que alteraba las escenas del crimen.
Para el jueves 26 de octubre, Jorge Humberto ya había sido puesto a disposición de un juez de control en el Reclusorio Oriente, en la Ciudad de México en cumplimiento de una orden de aprenhensión.
Se trató de feminicidio agravado porque entre la víctima y el victimario existió una relación sentimental. El MP relató que además de asfixiarla y hacer parecer como un suicidio, el criminal infligió una herida con arma filosa en el brazo.
"NO ME DEJES COLGADA DEL TELÉFONO"
MACABRO HALLAZGO
Una conexión entre personas puede ser azarosa, pero una conexión entre mujeres asesinadas es más que una coincidencia. Lo supe cuando comencé a indagar sobre el caso del asesinato de Lesvy Berlín Martínez Osorio y luego descubrí que se relacionaba con el caso de páginas precedentes, el de Campira Lisandra Camorlinga.
De tal suerte que hablar sobre Campira me llevó a hablar sobre Lesvy, porque son dos heridas en la vida de la sociedad que siguen abiertas en espera de sanar, desde el punto de vista de la justicia.
Una cabina telefonica ¿A mitad de ningún lado?
Resulta curioso que haya sido una cabina telefónica o una caseta telefónica cuyo uso ahora más bien podría asociarse al de un espacio para pegar pastiches. Nadie que yo conozca las emplea ya.
Allí, en el camino que conduce por el Instituto de Ingeniería se levanta la caseta y el teléfono que quizá ya no funciona, ya sin tono, mudo, un testigo de lo que ocurre en los alrededores: jóvenes que corren presurosos a sus clases, el punto de encuentro para una cita.
Pero así fue como lo difundió la PGJ capitalina a través de su cuenta de Twitter, al revelar detalles de la vida de Lesvy y presumir el suicidio como la causa de su deceso: “El día de los hechos, la pareja se reunió con varios amigos en CU, donde estuvieron alcoholizándose y drogándose”.
Cámaras captan el momento del deceso
En un principio, se clasificó el caso como suicidio, luego dijeron las autoridades que como su pareja no había evitado que Lesvy se quitara la vida, entonces éste sería acusado de homicidio por omisión.
Más tarde, luego de que la familia de Lesvy, apoyada por muchas organizaciones y la comunidad universitaria, exigió que se llevara a cabo la investigación como debió ser desde un principio, para lo cual aportaron demasiados elementos que parecían esclarecer la situación.
El tiempo transcurrió y José Luis, que ya estaba en el reclusorio, pidió continuar el proceso en libertad, toda vez que el plazo para las diligencias se había agotado y el cargo por el que se le acusaba no ameritaba prisión.
Pero, afortunadamente, a tiempo la quinta sala del TSJ dictaminó que, en efecto, se trató de un feminicidio y por tal circunstancia el imputado debía continuar en prisión hasta la resolución del caso.
La PGJ CDMX ofrece disculpas
En mayo de 2019, luego de una larga espera y una batalla contra el sistema, y porque el tiempo no importa pues ya no es un obstáculo, las autoridades han tenido que enmendar sus errores.
En aquel lejano 2017, durante la administración de Miguel Ángel Mancera, se estigmatizó a Lesvy desde que encontraron su cuerpo; por tal motivo, la Procuraduría ofreció una disculpa pública a la familia de Lesvy por las violaciones en el debido proceso, acceso a la verdad y justicia.
Cuando las autoridades universitarias supieron sobre la muerte de Lesvy, de inmediato notificaron a la Procuraduría, instancia que debió dar seguimiento de acuerdo con el Protocolo de investigación ministerial, policial y pericial del delito de feminicidio, pero en vez de ello incurrió acciones y omisiones que violentaron los derechos la víctima.
Redactor web en el periódico La Prensa. También cuento historias con fotos. Me interesan los asuntos de la metrópoli y las emergencias.




































