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Archivos Secretosjueves, 8 de agosto de 2019

HIJO DE SATANÁS

EL MATANOVIAS

Carlos Álvarez

Detrás de una imagen extrovertida, un sujeto se hacía pasar como un apuesto aventurero, amante de los tatuajes, pero en realidad se trataba de un criminal

En año nuevo Asesinada

Hay una llamada que todo padre desearía no recibir nunca, y cuando la mamá de Campira la recibió fue como haber recibido una puñalada en el corazón. Ese día una parte de su mundo terminó, y también para los pequeños hijos de Campira, y para toda su familia.

Pero lo supo después de varias horas, porque Gabriel Camorlinga, su hermano, fue quien descubrió el crimen de lo que parecía ser una escena montada por la última persona que estuvo con ella.

No se saben las causas ni qué motivó a Jorge Humberto Martínez Cortés a terminar con la vida de Campira Lisandra Camorlinga, a quien había conocido a través de las redes sociales, y, como suele decirse en estos tiempos, al parecer hicieron match.

Muy poco sabían al respecto sus familiares de Campira, pues su mamá vivía en Acapulco y ella en la Ciudad de México, en la colonia Santo Domingo, en Coyoacán, junto con uno de sus hermanos.

Poco antes de que la muerte sorprendiera a la familia Camorlinga al llevarse a Campira, ella había compartido una foto a través de Facebook, donde a manera de declaración hacía pública su relación con quien se hacía llamar Joy Drago en esa red social.

Y, al cabo de poco tiempo, el 28 de diciembre de 2016, Jorge Humberto conoció a la mamá de Campira, Margarita Alanís, pues ya la relación se había mantenido alrededor de dos meses, pero tan sólo tres días después aquél sujeto asesinaría a la joven Camorlinga.

¿De qué manera se precipitaron los acontecimientos para que Jorge Humberto decidiera asesinar a su pareja sentimental?

¿Quién era Joy Drago?

De acuerdo con su biografía en cierta red social, Jorge Humberto “El Matanovias” utilizaba el nickname de Joy Drago y se definía como “un hombre viudo que vive en la Ciudad de México”.

Además, Jorge era celoso y solía no dar un buen trato a Jun, pero a pesar de todo, aunque la relación terminaba, pronto regresaban, pero nuevamente para terminar en un ir y venir que desgastaba a Jun.

Finalmente, en 2014 intentarían llevar las cosas más allá al vivir juntos por última vez, pero en esa ocasión ya no hubo futuro, puesto que Yang terminó muerta.

Luego, cuando más tarde regresó Jorge Humberto, declaró que al entrar en el departamento de la colonia Doctores, la encontró colgada, muerta, ahorcada con una bufanda anudada al cuello.

Víctimas del Matanovias

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Jorge Humberto se tatuó en el pecho la frase “cada quien es dueño de su propio infierno”; sin embargo, el infierno en el que ahora se encuentra le ha sido asignado y no le pertenece, pues es sólo un esclavo, un preso y criminal

Diciembre le gustó para ahorcarla

Dos años después de lo ocurrido con Yang Kyung María Jun Borrego, un nuevo incidente ocurriría en relación con el autodenominado Joy Drago en las redes sociales, quien gustaba de exhibirse en distintos lugares, pues al parecer era un viajero frecuente.

Las coincidencias eran demasiadas como para no unirlas y relacionarlas con el caso de 2014, pero éstas se lograron debido a la perspicacia de las familias de las víctimas.

En relación con Campira, luego de que el 01 de enero de 2017 Gabriel descubriera el cuerpo semidesnudo de su hermana, éste yacía recostado sobre un sofá.

Allí, en su domicilio de la colonia Santo Domingo, en Coyoacán, se presentaron tanto los bomberos como algunas patrullas, pero no dejaron ingresar a los familiares de Campirra y la escena del crimen permaneció acordonada aproximadamente dos meses.

Surge nueva evidencia sobre el feminicida

Con base en las indagatorias, del año 2011 data el testimonio de lo que al parecer sería una primera víctima que, afortunadamente, logró sobrevivir al Matanovias, ya que tras una relación tortuosa, y luego de recibir malos tratos y golpizas, logró escapar de él.

Tras 10 mese fue capturado

El 25 de octubre de 2017 se dio a conocer la captura del llamado “Matanovias”, quien se encontraba prófugo y se había establecido, por decirlo de algún modo, en Guatemala, en la ciudad de Livingston, donde vivía bajo un puente como si fuera un indigente.

Cabe recordar que el asesinato por el cual era buscado, el de Campira, data del 31 de diciembre de 2016 y la ficha roja que se emitió para buscarlo en las naciones asociadas a la Interpol fue fechada el 10 de marzo.

Para el jueves 26 de octubre, Jorge Humberto ya había sido puesto a disposición de un juez de control en el Reclusorio Oriente, en la Ciudad de México en cumplimiento de una orden de aprenhensión.

Se trató de feminicidio agravado porque entre la víctima y el victimario existió una relación sentimental. El MP relató que además de asfixiarla y hacer parecer como un suicidio, el criminal infligió una herida con arma filosa en el brazo.

"NO ME DEJES COLGADA DEL TELÉFONO"

MACABRO HALLAZGO

De tal suerte que hablar sobre Campira me llevó a hablar sobre Lesvy, porque son dos heridas en la vida de la sociedad que siguen abiertas en espera de sanar, desde el punto de vista de la justicia.

Una cabina telefonica ¿A mitad de ningún lado?

Resulta curioso que haya sido una cabina telefónica o una caseta telefónica cuyo uso ahora más bien podría asociarse al de un espacio para pegar pastiches. Nadie que yo conozca las emplea ya.

Allí, en el camino que conduce por el Instituto de Ingeniería se levanta la caseta y el teléfono que quizá ya no funciona, ya sin tono, mudo, un testigo de lo que ocurre en los alrededores: jóvenes que corren presurosos a sus clases, el punto de encuentro para una cita.

Cámaras captan el momento del deceso

En un principio, se clasificó el caso como suicidio, luego dijeron las autoridades que como su pareja no había evitado que Lesvy se quitara la vida, entonces éste sería acusado de homicidio por omisión.

El tiempo transcurrió y José Luis, que ya estaba en el reclusorio, pidió continuar el proceso en libertad, toda vez que el plazo para las diligencias se había agotado y el cargo por el que se le acusaba no ameritaba prisión.

Pero, afortunadamente, a tiempo la quinta sala del TSJ dictaminó que, en efecto, se trató de un feminicidio y por tal circunstancia el imputado debía continuar en prisión hasta la resolución del caso.

La PGJ CDMX ofrece disculpas

En mayo de 2019, luego de una larga espera y una batalla contra el sistema, y porque el tiempo no importa pues ya no es un obstáculo, las autoridades han tenido que enmendar sus errores.

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