El Muro / Todo con medida, nada con exceso
Tras una denuncia, un militar viajó desde la Ciudad de México para investigar los hechos. En menos de dos meses destituyeron al responsable directo… y también al Gobernador.
La historia ocurrió en 1913, cuando Baja California era Distrito Norte. La capital estaba en Ensenada, el jefe político era el equivalente del Gobernador y el subprefecto era su representante en las comunidades, algo así como el Presidente Municipal.
Era tan difícil la situación que muchas personas se plantearon la posibilidad de huir del pueblo. Lo más cruel era que mientras la población la pasaba mal, el subprefecto dormía tranquilo en Calexico, donde tenía su casa.
Por el bien de los próximos gobernantes, aunque no de los bajacalifornianos, deberían saber que hasta en eso de aprovecharse del cargo público para hacerse rico, aplica aquello de “todo con medida, nada con exceso”.


















