Unidad que no es uniformidad
Una vez en esta dinámica, brota del corazón la necesidad urgente de luchar por la unidad en este nuestro mundo líquido y fragmentado que se nos cae a pedazos. En este mundo que no es en blanco y negro, sino que tiene una impresionante paleta de colores.
Desde la humildad que viene de saber que todos somos falibles y que todos nos podemos equivocar, que la verdad es sinfónica y que todos estamos en la orquesta, cada uno con su propio instrumento tratando de emitir la más bella melodía.












