¿Es normal decir groserías cuando nos enojamos?
Los mexicanos tenemos un repertorio considerable de groserías que, por lo general, empleamos cuando estamos enojados
Jose Sánchez / El Heraldo de Chiapas
Los mexicanos, en general, conocemos un amplio repertorio de groserías que utilizamos comúnmente cuando estamos enojados. Sin embargo, somos conscientes de cuándo y dónde usarlas, considerando que su uso inapropiado puede meternos en problemas.
Un estudio realizado por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revela que el cerebro desempeña un papel crucial en la expresión o supresión de palabras altisonantes, incluso en momentos de enojo.
¿Efecto de catarsis o liberación?
Existe una creencia general de que decir groserías al estar molesto tiene un efecto catártico o liberador. No obstante, esto puede ser contraproducente, ya que puede provocar una retroalimentación negativa y generar mayores problemas.
Manifestaciones de enojo
Como cualquier ser vivo, los humanos manifestamos el enojo de diversas formas, similares a las de los animales. Sin embargo, la expresión de groserías puede no ser eficaz en situaciones de amenaza o enojo.
Especialistas, explica que es común ver cómo los animales se manifiestan en situaciones de enojo o amenaza. Por ejemplo, los gatos arquean su espalda, erizan su pelo y sisean, mientras que los gorilas levantan el pecho y muestran los dientes.
El cerebro y las groserías
Para entender el lenguaje altisonante, es necesario analizar dos partes del cerebro: una más antigua, correspondiente al sistema límbico, la amígdala y los núcleos de la base, y otra más reciente, la corteza cerebral.
El sistema límbico, ubicado en lo profundo del cerebro, regula la motivación y la emoción. La corteza, en la parte externa del cerebro, permite percibir, conocer, razonar y planear. Estos dos sistemas están interconectados y funcionan en conjunto.
El papel social
El uso de groserías no es visto de manera apropiada por la sociedad, ya que pueden considerarse ofensivas y de mal gusto. Por ello, se evita su uso y se “reserva” para momentos o situaciones adecuadas.
Es importante recordar que, al igual que cualquier otra palabra, las groserías son ensambles arbitrarios de símbolos a los que hemos atribuido un significado. No representan una amenaza directa para nuestra vida.
























