¡Qué rápido se fue el tiempo! frase trillada, que mencionamos casi todos, claro, los que andamos arriba de los cuarenta lo hacemos con mayor frecuencia. El gran cantautor juarense por adopción, Juan Gabriel, decía en su canción “Abrázame muy fuerte”, que el tiempo pasa y él nunca perdona, el tiempo es malo y muy cruel amigo, qué razón tenía, claro, no descubrió el hilo negro, se supone que eso todos lo sabemos, sin embargo, hay quienes van por la vida pensando que el tiempo pasará muy lentamente y le dan más importancia al pasado y futuro, transcurre su vida sin valorar el presente, no disfrutan los pequeños detalles y viven el hoy preocupados de todo, enojados con todos. También, están las personas que se van al otro extremo, les vale madre todo lo que sucede a su alrededor, dicen ser muy felices transitando en un supuesto amor, paz y libertad, pero su vida está plagada de excesos de todo tipo, después, ese cruel amigo llamado tiempo, inesperadamente les cobra dolorosa factura.
En esta apabullante era tecnológica, nos hemos acostumbrado a malgastar nuestro tiempo y el principal culpable es el teléfono celular, aparatejo donde perdemos horas y horas de nuestra valiosa vida, observando reels o videos cortos de Facebook, Instagram o cualquier otra red social. Después de pasar un largo rato frente a la pantallita, sorprendidos decimos, ¡Qué barbaridad el tiempo no rinde! Por supuesto, cada uno es libre de hacer lo que desee, pero es importante valorar cada segundo de nuestra existencia, ya que incluso valorándolo, ese malo y cruel amigo que mencionaba Juan Gabriel en su melodía, llegará cuando menos lo esperemos, silenciosamente se pondrá frente a nosotros con un espejo, mostrándonos tal como somos, para algunos, ese reflejo no será nada agradable, sin embargo, para quien aprovechó cada momento al máximo, quizás al principio será algo impactante, pero luego, de cierta manera podrá contrarrestar los efectos e incluso, ese reflejo podría ser sinónimo de orgullo, por supuesto, surgirá el inevitable, “que rápido pasó el tiempo” y así es, pero lo principal es que continuamos en este breve viaje llamado vida y con la llegada de este nuevo año, Dios o el universo, nos brinda otra oportunidad de aprovechar de la mejor manera el presente, de confrontar, perdonar y olvidar errores del pasado, así mismo, de restar importancia a un futuro incierto.