En alguna ocasión, hemos justificado algún error con un, “me equivoqué, pero tengo derecho, soy humano” y es válido, sin embargo, no lo es tanto, cuando la persona sabe perfectamente que la está “regando” y continúa, llevándolo hasta las últimas consecuencias. Por supuesto, después tratan de enmendar su error, justificándose y luego ofreciendo disculpas a diestra y siniestra si la falta fue grave; algunos logran reivindicarse, pero cuando el error fue algo mediático, difícilmente recuperan credibilidad, y siempre serán recordados por esa equivocación, tal como le ocurrió a Bill Clinton, ex presidente de la nación más poderosa del mundo, a quien su error, lo marcó de por vida. La mayoría no se acuerda de él, por haber logrado la mayor expansión económica de Estados Unidos durante su mandato, pero si lo recuerdan por el desliz extramarital con Mónica Lewinsky, el cual se convirtió en un show hollywoodense a finales de los noventa. Fueron vapuleados a nivel mundial y eso que no había teléfonos inteligentes ni redes sociales inquisidoras. Todos los medios hablaban de ellos. Clinton siempre lo negó, pero al final, tuvo que reconocerlo y así evitar un juicio político, donde seguramente lo hubiesen destituido. Entonces, con rostro desencajado, envió un mensaje televisivo que fue difundido a nivel mundial: “en efecto, tuve una relación “física impropia” con la señorita Lewinsky, en realidad fue un error muy grave y una falta personal de mi parte, de la cual soy totalmente responsable”. En algún momento, Clinton pudo detener la bola de nieve cuando aún era pequeña, pero permitió que creciera, hasta que terminó arrollándolo.
Servando Gómez, “La Tuta”, quien hace varios años, cuando era uno de los poderosos líderes de los Caballeros Templarios en Tierra Caliente, Michoacán, subía videos a YouTube, presumiendo que era amo y señor de esa región, pero tiempo después, antes de ser capturado, con rostro arrepentido y sabiendo que ya le pisaban los talones, subió un video a la red social mencionada, diciendo, “reconozco, me equivoqué, tendré que pagar en su momento, porque si soy un delincuente, me equivoqué por pendejo.” Él sabía que estaba cometiendo un grave error, en determinado momento pudo parar, dedicarse nuevamente a la enseñanza, pues era un maestro rural, pero el halo de poder lo trastornó, se sintió invencible, hasta que fue capturado, luego sentenciado a 55 años de prisión, sin embargo, hace unas semanas, acaba de ser extraditado a Estados Unidos, donde enfrentará cargos por introducir droga a dicho país, seguramente será condenado a cadena perpetua. La justicia llega tarde o temprano y ahora tendrá que pagar, pues como él mismo dijo, se equivocó...por pendejo.
Ciertamente los seres humanos estamos expuestos a cometer errores, y claro, nos podemos justificar con un, “fallé, pero se vale, soy humano”, sin embargo, nuestra misma condición humana, nos otorga raciocinio, conciencia, que, en determinado momento, al “regarla” tanto, nos alertará, indicando que es tiempo de dar un golpe de timón, pues el error, se está convirtiendo en horror.