Análisismiércoles, 3 de enero de 2024
Fin de año
Feliz Año Nuevo.
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Feliz Año Nuevo.
Hace 74 años que escucho el “feliz Año Nuevo” y observo los vigorosos abrazos que se dan entre parientes y conocidos. He visto en estas siete décadas que la buenaventura ofrecida los primeros días del año se desvanece con el paso del tiempo, dando lugar a conductas personalizadas, las cuales, la mayoría de las veces, están matizadas de egoísmo y distantes de una mínima filantropía
Por estas y otras razones, a quienes amo, no les deseo lo que todos repiten como grabadoras andantes. Más bien, les deseo que no hayan caído en la eterna trampa del mercado, que desgasta e impone, casi como una ley, que debemos ser felices durante el período ‘Guadalupe-Reyes', haciendo perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. De verdad aspiro a que ustedes, a quienes amo, no inicien el año convencidos de que entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia con nuevos propósitos, basados en las culpas acumuladas en el año que terminó.
A quienes amo, les deseo que, como individuos, definan su propia esencia a través de sus acciones y decisiones, asumiendo su libertad con responsabilidad y dignidad. Partiendo de la premisa de que somos primero seres existentes en el mundo y luego, a través de nuestras elecciones y acciones, definimos quiénes somos, les deseo que irradien un valor que les permita decir: '¡Hasta aquí! Fuera lo que me hace daño'. Que logren hacer a un lado las trabas de su vida y encuentren nuevos rumbos en su existencia. Que transiten de umbrales acabados a espacios novedosos y positivos. Que tengan gran compasión para consigo mismos y se digan: '¡Tú vales, tú te mereces lo mejor!'. Y que jamás lleven en ristre culpas, menos aún las ajenas. Quiéranse mucho
A los que amo, les deseo que se alejen de la oscuridad y que los resplandores, ruidos y lamentos de la calle, que acometen sus ventanas, se disipen. Que el insomnio y las mil voces reclamantes jamás los acosen. Les deseo encontrar un piso firme donde apoyar el pie y un muro en el que sostenerse. Que nunca experimenten esa angustia que llega hasta el estómago. Para ustedes, quiero también mucha risa, trabajos bien remunerados, justicia, respeto y sabiduría, para que sus cuerpos vibren con nuevas expectativas e ilusiones.
Añoro con todas mis fuerzas que para sus días difíciles estén con quienes aman; para las grandes contrariedades: valor, dignidad y refugio; para lo trágico recordar las enseñanzas del Eclesiastés: 'hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír; un tiempo para gemir y un tiempo para bailar'.
Y recordando a Sabina, les deseo: 'Que sus viajes les llenen de nuevos recuerdos. Deseo que experimenten huracanes de emociones, que sientan amor sin dependencias ni posesiones. Que amen también en la distancia. Que descubran nuevas canciones que se conviertan en sus favoritas y fechas que les hagan sonreír. Les deseo que sean queridos sin ser necesitados ni poseídos, y que encuentren nuevas fechas que les hagan sonreír