Análisismiércoles, 6 de diciembre de 2023
Suicidios
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Preocupa e indigna el número de suicidios registrados en Chihuahua durante el año 2023. Los informes indican que fueron 433 personas quienes terminaron con su vida en el estado. La alerta se intensifica al revelarse que los jóvenes entre 18 y 23 años son las principales víctimas, situando a Chihuahua como el estado con la tasa de suicidios más alta a nivel nacional.
Al leer o escuchar las declaraciones de políticos, empresarios y autoridades, encuentro siempre las mismas respuestas: 'Estamos previniendo y tratando la depresión, el abuso de alcohol y de sustancias para reducir las tasas de suicidio', 'Damos seguimiento a quienes han intentado suicidarse', etcétera. Sin embargo, estas medidas parecen evidentemente insuficientes ante la magnitud del problema que sigue creciendo.
Al revisar entrevistas de personas que expresaron sus sentimientos antes de suicidarse, encuentro un patrón común: la mayoría manifestó sentir que su vida carecía de un sentido inherente. Además, percibían una gran brecha entre sus aspiraciones y el mundo en el que les tocó vivir. Confesaron sentirse desesperadas y desorientadas al no encontrar respuestas claras ni un propósito en su vida, lo que, lamentablemente, tal vez las llevó a considerar el suicidio como una posible solución a su sufrimiento. Alguien podría argumentar: 'Pero, ¿qué les falta? Hay trabajo. Estas personas que se suicidan deberían aprender a superarse a sí mismas'. Pero, ¿cómo hacerlo? En un país donde se invierte más en mantener a su clase política, donde la gente vive al día, y donde se observa que la cúspide de poder y riqueza del capitalismo ha perdido hace ya mucho tiempo cualquier escrúpulo, desechando incluso la menor consideración humanitaria y mostrando disposición a sacrificar a gran parte de la humanidad para mantenerse en la cima.
Ante los 433 suicidios de este año, si nos limitamos a considerar el suicidio meramente como una forma de enfermedad mental que solo los especialistas pueden entender, entonces como sociedad estaríamos renunciando a nuestra responsabilidad. Estaríamos admitiendo que el fenómeno del suicidio es demasiado abrumador para enfrentarlo, lo cual sería una rendición ante un problema crucial que requiere nuestra atención y comprensión.
Creo que como sociedad debemos rebelarnos como una alternativa a los suicidios. No debemos rendirnos, sino enfrentar el desafío, buscando significado dentro de los límites de un mundo desigual e injusto. Esta rebelión implica actuar desde diversos frentes, comenzando con una exigencia sostenida a las autoridades para que asuman su responsabilidad. Crear espacios donde las personas, especialmente los jóvenes, encuentren significado y propósito en sus vidas, experimenten alegría en diversas relaciones y vivan contentas. Las 433 vidas perdidas merecían esto, y miles más también lo merecen.