Análisismiércoles, 25 de octubre de 2023
Respetables "ochentones"
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En las marchas por la defensa de los libros de texto gratuitos, me reencontré con incansables compañeras y compañeros. Docentes luchadores, porfiados en su acción por inspirar la esperanza, encender la imaginación para el aprendizaje que perdura toda la vida. Especialmente saludé y abracé a los "ochentones", cuyo legado no se reconoce. ¿A qué herencia me refiero?
Estas y estos profesionistas con más de ocho décadas de vida fueron actores directos de grandes cambios educativos en nuestro estado e iniciaron su carrera docente al amparo del Plan Chihuahua establecido por el gobierno de Teófilo Borunda en los años sesenta. Desde esta particular expresión de política educativa, se integraron a miles de escuelas primarias distribuidas por toda la entidad, animando la expresión creativa y el conocimiento. Su tarea no fue sencilla, implicó sacrificios, como enfrentar a las comunidades que, en no pocos casos, los señalaban como "comunistas" y titularse como docentes de educación primaria en medio de privaciones diversas.
Soportaron todo porque estaban convencidos de que su trabajo en el aula y en la comunidad tenía el poder de cambiar vidas y, por ello, no escatimaron dedicación. Sabían que estaban moldeando la próxima generación de líderes y ciudadanos responsables. Conscientes de que "el compromiso de un profesor no se mide sólo en horas de trabajo, sino en el impacto que tiene en la comunidad a largo plazo”.
Estos mismos docentes no se limitaron a llevar la educación primaria a miles de grandes y pequeñas poblaciones, sino que también dieron continuidad a los egresados de este nivel a través de las Secundarias por Cooperación, una modalidad en la que la sociedad se involucró en su conjunto mediante comités para hacer posible la secuencia educativa, dando un ejemplo notable de participación social comunitaria en un ambiente donde no estuvo ausente el rechazo a la iniciativa, acusando nuevamente a las profesoras y profesores de "comunistas", como fue el caso de El Molino, Namiquipa.
"Los ochentones" soportaron durante décadas las jornadas de trabajo. Navegaron la corriente en medio del rechazo a los iniciales libros de texto gratuitos; enfrentaron con valentía varios embates retrógradas de algunos sectores sociales con una idea en mente: "Mi trabajo es educar a las niñas y niños, porque son las personas que van a cambiar al mundo".
¿Por qué estas dignas personas, pese a su edad, estuvieron en la lucha por la defensa de los libros de texto gratuitos? Encuentro una respuesta: salen a la calle para mostrar que se puede ser crítico, que se puede despertar una conciencia crítica. Acompañan a los jóvenes docentes porque sienten el compromiso ético de enseñar la verdad y destacar la educación como un proceso de compromiso, diálogo y transformación social. ¡Gracias por sus enseñanzas, fortalezas y convicciones!