elheraldodejuarez
Análisisviernes, 11 de abril de 2025

Buscando la paz que no encontramos

“La falta de imaginación supone la cancelación de los sueños anulando la posibilidad de paz y justicia”.

Es difícil aceptarlo, pero la presencia de aquello que llamamos “paz” en nuestras vidas, curiosamente tiene poco que ver con los esfuerzos que hacemos para alcanzarla.

Sabiendo que muchos que van en busca de ella, pasaran toda su vida esperándola, en cambio algunos que tal vez no la busquen, se tropiezan con ella tan solo por una casualidad.

Recordemos que la paz es un tema muy complejo extenso y al mismo tiempo profundo, en el que concierne; edad, cultura, religión y por supuesto en lugar donde crecimos o donde nos encontremos.

Sin duda a la gran mayoría de nosotros, nos abruman problemas y obligaciones, que surgen en familia, en el trabajo o aquellos inesperados que también se presentan en la calle y que desde luego requieren nuestra atención por muy disímbolos que sean.

Los especialistas refieren que la anhelada “paz”, aparece con actos donde se involucran valores esenciales que construyen y fortalecen a la sociedad.

Implica tener confianza en el ser humano, a través de fomentar una cultura que se apoye en la capacidad de orientar e implementar un mundo más pacífico.

Frente a este escenario, podríamos pensar y creer que esto es alcanzable, ya que gran parte de los seres humanos “practican” y/o se hallan inmersos en dinámicas sociales, con amplios contenidos de paz, evitando los conflictos que podrían terminar en violencia.

Pero por lo anterior; si esto ya fue declarado.

Me atrevo a Preguntar :¿Por qué la paz es tan pisoteada?

Sin caer en embrollos de filosofía, Kant refería que la paz no es lo natural entre los seres humanos, sino una conquista de su voluntad consciente, lo cual significa que debe ser instaurada.

Además, que ejercer todo aquello que es injustificable, es una verdadera contradicción que surge por un mal que causa sufrimiento.

Vaya contradicción, que lo injustificable muestra una oposición “entre lo que somos y lo que deberíamos ser”;

Así que los seres humanos, vivimos en una crisis donde los símbolos del conflicto, la injusticia y la violencia, prevalecen y aplastan a la justicia, el reconocimiento y libertad; que son precursores de paz, los cuales se ha convertido en un mito de nuestra cultura.

No podemos dejar de mencionar que estos “símbolos” son generados por una permanente y exagerada relatoría, que nos dan a conocer los medios cinematográficos o series televisivas, cuyos temas de violencia son cada vez más recurrentes.

De tal forma que definir la “paz” es muy complicado a lo que podríamos deducir que; es “el conjunto de circunstancias en las que se opta por la no violencia”.

Virtud que podríamos lograr, a través de la promoción del diálogo, la reconciliación, la tolerancia y la solidaridad.

Recordemos que la “paz” favorece la responsabilidad, el respeto, la comunicación y la justicia de otras personas, además de reconocer la dignidad humana y la relevancia de la cultura de la sociedad o un pueblo.

Valores que, sin duda son imprescindibles para la solución de un mal entendido o conflicto.

¿Será cierto?

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