Extrañas competencias
Darwin observó cómo la sociedad humana, se caracteriza por la lucha y la competencia, para lograr una adaptación, cuyo resultado es benéfico para su supervivencia.
Ahora los especialistas, refieren que la cooperación, puede evolucionar a partir de pequeños grupos basados en el principio de la reciprocidad, para establecer estrategias más competitivas.
Curiosamente todo este asunto, inicia con la auto exigencia, es decir; competir con uno mismo lo cual permite maximizar las posibilidades para realizarse personal, profesional, social y moralmente.
Pero esto no queda ahí, ya que surge la competitividad con los demás, es decir que aparece “el fuerte deseo de ser más exitoso que otros” dentro de un acto de buscar ganar, incluso con ventaja para lograr lo que otros también persiguen.
Sin embargo, también hemos “evolucionado” como especie a través de la cooperación.
Solo de esta forma se estimula el desarrollo de la empatía, la autoestima y el pensamiento creativo, lo cual contribuye a la formación del espíritu crítico y las ganas de seguir aprendiendo de manera eficaz, eficiente y ordenada.
Por lo tanto, los dos conceptos: competitividad y cooperación, lejos de ser excluyentes, ayudan a comprender las características de la naturaleza humana.
¿Acaso la competitividad queda solo ahí?
Extrañas armonías que vivimos en muchas regiones no solo de este país, sino de otros países.
Por todo lo anterior, podría suceder un retroceso o una involución en la sociedad, donde prevalezcan la indolencia o la indiferencia y finalmente llegar a tener una sociedad carente de valores y todo porque usted, yo y todos nosotros queremos ser los primeros.
¿Será cierto?












