Las irrealidades que vivimos
Sin duda uno de los errores más comunes que tenemos como sociedad son “las suposiciones” término que está definido por “aquello que, se considera como cierto; frente a una falsedad”.
En realidad, las suposiciones son ideas o juicios, que cada uno de nosotros elabora y utiliza, para dar fe de algo, bajo el argumento de hipótesis falsas, y justificar “racionalmente” los conceptos que tenemos acerca de algún suceso o de alguien.
Aquí cabe mencionar, que las suposiciones más comunes, son las que surgen con algún familiar, debido a la mala interpretación de un mensaje y por supuesto a la actitud o conducta que mostramos.
Obvio la consecuencia, es que algunos se molestan, así que dejan de enviar mensajes, hablar o visitar e incluso en redes sociales, terminan “bloqueando” toda comunicación, porque “según ellos los demás somos injustos”.
Por otro lado, podríamos preguntar: ¿Cuántas veces hemos esperado una explicación o unas palabras de disculpa, por parte de alguien que nos hirió con sus prejuicios?
Sin duda al iniciar otro ciclo, es primordial la descontaminación de los razonamientos y ser conscientes, que no abarcan la totalidad de la realidad.
Es importante darnos cuenta lo que hemos acumulado de vida, con momentos de felicidad y tranquilidad o tal vez tuvimos que enfrentar una tragedia; para tomar conciencia de habitar un rostro, todos los rostros y mencionar a todos por su nombre.
De ser testigos que la vida es un abanico de luz, frente a un cielo que danza y se regocija en el invierno, cuando la tibieza del sol relame jardines y templos lejanos.
De tener un pensamiento nítido y transparente, escenario que nos conduzca a un universo secreto, sabiendo que aún hay callejones donde deambulan pecados y reliquias, porque nada es secreto, ya que un búho es testigo de todo lo que ocurre.
Motivo para fugarnos y confesar nuestras faltas, caídas y tropiezos, con el único propósito de cortar las ataduras del pasado y los trágicos desvelos, que nos agobiaban.
Paisajes de celebración, donde todas las miradas convergen en la vastedad de un instante.
Porque las historias y los recuerdos, forman parte de este mundo. Conglomerado de mitras, coronas de hierro, espadas, anclas, arcos y remos; pero también de rocas, troncos y vidrios mágicos fraguados en el fuego.
Tradiciones e historias sucedidas donde el espacio y el tiempo, son testigos de la migración de sombras y fantasmas, que giran desaparecen y reaparecen, cuando el polvo se agita y toma vida.
Mientras tanto, arañamos el suelo del invierno, buscando una nube para que nos regale una cortina de agua, que nos permita vivir el día de hoy, para fortalecer un pensamiento creativo, que nos conduzca al día de mañana en compañía de un ser querido.
¿Será posible?











