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Análisisviernes, 23 de enero de 2026

Veneración de poder

Sin duda la palabra “poder” es un término complejo por definir de acuerdo a la época, región y por supuesto a las tradiciones, costumbres y creencias de una persona.

En la época moderna, “poder” podríamos referir que no es una posesión, ya que tan solo se ejerce; si bien es cierto que existen posiciones de poder, estás se conciben por tener la facultad o la “autorización” de ejercerlo, mas no de poseerlo.

Curiosamente la posesión del poder es algo ficticio, es una posición, autoridad o rango que lo “permite; es decir que se ejerce, como facultad, habilidad, o capacidad, para conseguir algo.

Actualmente muchos que ejercen el poder, intentan a toda costa ser venerados por la comunidad, pero además que les rindan culto a través de artimañas, con el único propósito de perpetuarse en el poder.

Por otra parte, mencionar que el poder moviliza voluntades individuales y colectivas, pero también asombra y suscita un culto a su fuerza, por lo que es “temido o imitado”. Así que precisa de un reconocimiento, en especial por la fascinación por una figura política.

No podríamos dejar de mencionar que el poder es enigmático, atrae y embelesa, pero además es un fenómeno que encanta y deslumbra, debido a que se manifiesta como un simbolismo político, que por supuesto alude a las representaciones de la autoridad.

Recordemos que lo sagrado, es una noción esencial para el mundo de lo político, por el profundo simbolismo, el cual ha sido heredado de un pensamiento medieval.

Por tal motivo el ejercicio del poder en la modernidad, recurre sin lugar a dudas al culto que converge en la representación del rito y la solemnidad de lo sagrado y/o lo divino.

Lo anterior permite comprobar la experiencia de lo trascendental pero también del carisma a algo “superior”, donde los seres humanos tienen el valor agregado de continuar ejerciendo el culto, la admiración y la obediencia.

Sin embargo, después de tanta palabrería los especialistas refieren que la gran mayoría de las personas rinden culto al poder, a la apariencia y a la superioridad; pero además se involucran sentimientos de decepción, angustia, sumisión y en algunas ocasiones miedo.

Al final surgirá un desconcierto, ya que muchos individuos, visualizan que se pone en riesgo su seguridad y sus formas de vida.

No cabe duda, que hoy en día continúa el culto al poder, de todos aquellos lideres que infortunadamente han dejado de escuchar y consultar, ya que las emociones les arrebatan la capacidad de tomar decisiones correctas.

Mientras tanto seguirán pensando en su buen actuar, aunque afecten a familias y sociedades que no tienen ninguna culpa de un supuesto conflicto.

¿Será cierto?

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