elheraldodejuarez
Análisisviernes, 28 de marzo de 2025

Entre crédulos y descreídos

Desde entonces, la incertidumbre y el número de descreídos aumentan exponencialmente, sobre todo por la inmediatez de una retórica publicitaria, ya que esta saturada de promesas vacías en el espacio político, social, religioso y mediático.

Es importante referir que, para muchos las promesas que nos presentan, son simples estrategias de seducción muy poco creíbles.

De tal forma que la palabra, se ha convertido en una de las grandes mercancías, cuyo propósito es crear una experiencia colectiva que, por supuesto no genera ningún vínculo personal, pero sí muchos deseos de consumo.

Ahora sabemos, que vivimos en un presente con el simulacro de una libertad mercantilizada, donde “la promesa” agoniza lentamente, porque nos da miedo comprometernos a algo, que no sabemos si podemos cumplir.

Los especialistas mencionan que después de la pandemia de covid, el ser humano se afianza en tres grandes promesas, para fincar un proyecto de vida, las cuales pueden generar una sensación de salvación, pero también una constante incertidumbre.

Pero como sabemos, estas promesas pueden tener crisis que impactan directamente a la sociedad; así que los lideres en estas áreas, siempre tendrán una solución mágica, quienes prometen un horizonte de prosperidad, cuyo propósito es mantener cautiva a la población.

Sin embargo, para que una promesa funcione de manera efectiva; será cuando tengamos el conocimiento y el derecho a participar, pero también de ser atendidos correctamente, entonces podríamos hablar de una promesa igualitaria en beneficio de todos.

De ahí la importancia de vislumbrar un futuro, conscientes de lo que podemos hacer ahora y lo que esperamos de los años venideros, frente a escenarios inciertos.

Porque no hay duda, todo lo referido es un síntoma del tiempo que estamos viviendo; donde cada uno de nosotros proyectamos deseos, anhelos y sueños.

Sin embargo, es necesario rescatar la credibilidad de una promesa, a través del del valor de la palabra; aquella que nos construye como seres humanos con libertad de pensamiento y reflexión.

Porque solo de esta forma podremos cambiar o reorientar el sentido de la vida personal, familiar y colectiva; para discernir si somos crédulos y fanáticos o cautos y descreídos.

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