Expectativas que matan
Durango está de luto. Y no por el fallecimiento de quien se espera está en el ocaso de su vida, sino porque fue truncada la de alguien que recién comenzaba, una adolescente, una niña.
Lejos de buscar culpables, tarea que compete a la Justicia, hoy nos obliga la necesidad de asumir la responsabilidad colectiva que tenemos como sociedad ante este lamentable acontecimiento y hacernos las preguntas de fondo que nos lleven a prevenir más tragedias.
Dicen los expertos que la etapa de la adolescencia se trata básicamente de descubrir nuestra identidad, una lucha por saber quiénes somos. Es el tiempo donde el núcleo familiar ocupa un lugar central para brindar ese marco de seguridad que comporta semejante búsqueda.
Este sistema de consumo que pervierte el sentido de la belleza y fomenta la distorsión de la autoimagen ha encontrado en las redes sociales su aliado perfecto para generar códigos superficiales que promueven modas superfluas y generan expectativas que matan.
leonardolombar@gmail.com

















