Exsurge
Textos bíblicos
Tenemos ojos de lince, decía La Fontaine, para darnos cuenta de los defectos del prójimo y somos topos ciegos cuando se trata de los nuestros.
Quizás al ver primero la paja en el ojo ajeno no esté viendo sino un gran espejo de lo que llevo en mi corazón.
Pidamos a Dios una mirada limpia, pidamos a Dios un corazón puro. Así sea.
