Frente a la crisis que enfrentan silvicultores y agricultores en Durango, el legislativo local buscará ante la federación estrategias urgentes para reactivar esta economía
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Ante lo implacable que resultaron las recientes lluvias que azotaron a gran parte del territorio nacional, con pérdidas de vidas humanas que lamentar, se hace necesario el cuestionamiento del por qué la desaparición del Fondo de Desastres Naturales (Fonden), mismo que era utilizado, de emergencia, en apoyo a familias damnificadas, y que hoy estaría ejecutándose en entidades como Veracruz, donde el agua subió a niveles poco vistos en la región de Poza Rica, hoy la Federación no cuenta con dicho fondo, pues en la administración de Andrés Manuel López Obrador se aseguraba que había demasiada corrupción en la operación del recurso que se “guardaba” para este tipo de acontecimientos, y es probable que sí, pero lo mejor solo era mejorar las reglas de operación antes de cancelar una “herramienta” muy necesaria ante estos desastres.
Ayer, la Presidenta, Claudia Sheinbaum, manifestó en su conferencia “mañanera”, que a pesar de que ya no se cuenta con el Fonden, el Gobierno Federal cuenta con un recurso de 19 mil millones de pesos para ser ejecutados en estas contingencias, de los cuales solo se han usado tres mil millones; el asunto de fondo es que este dinero era utilizado de manera inmediata cuando ocurría una catástrofe similar, y la ayuda a las familias afectadas no dependían del “ritmo” que la burocracia marca, de inmediato se liberaban los recursos. Durante su recorrido por las zonas afectadas, la “inquilina” de Palacio Nacional recibió todo tipo de reclamos, entre ellos la falta de eficiencia en el apoyo de las autoridades municipales, estatales y federales, pues a pesar de que se activó el Plan DN-III de ayuda a la población, quizá fue tardía la atención, pero sobre todo se asegura que no se emitieron las señales de alerta, lo que impidió a las familias reaccionar.
No podemos dejar de reconocer el hecho de que fue la propia Claudia Sheinbaum quien palpó el sentir social, que estuvo en el lugar de los hechos, a pesar de estos reclamos, y más allá de creer en la información que le proporcione su equipo, ella misma pudo ver las necesidades, por lo que también se comprometió a atender la situación, y se anunció el levantamiento de un censo para determinar cuál será la ayuda de la Federación a las familias afectadas. Y me refiero específicamente a esto, porque otros funcionarios, como el presidente municipal de Poza Rica, Fernando Luis Remes Garza, a quien se le pudo apreciar que ni siquiera se bajó de su vehículo, algo que hizo enfurecer más a la población, pues con ello demostró la insensibilidad de su gobierno ante la tragedia.
Los estados con mayor afectación, además de Veracruz, fueron Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí, donde el total de viviendas siniestradas en todas estas entidades, es de más de 45 mil, de acuerdo a cifras oficiales, por lo que es urgente que el operativo de apoyo se dé a la brevedad, aunado a que se deberá desplegar una campaña de atención en materia de salud, para evitar riesgos derivados de estas inundaciones. Con la lamentable pérdida de 64 vidas, y 64 personas desaparecidas, el Gobierno Federal también se ha comprometido a estar cerca de las familias que se han enlutado por esta tragedia, pero además de ello, también será necesario que alguien responda a las miles de familias que han perdido parte de su patrimonio, así como de alguien que les brinde seguridad ante los daños que la infraestructura de las viviendas podrán tener con la humedad que se registra.
Hay quienes confiamos en la sensibilidad de la Presidenta ante este tipo de situaciones, y que esto que ocurrió el fin de semana sirva como experiencia para que se vuelva a reactivar el Fonden a la brevedad, bajo otros esquemas de operación, que impida actos de corrupción por parte de los estados y los municipios, pero que se garantice el uso de este recurso en operaciones de apoyo inmediato. Creo que gran parte de los mexicanos se lo habremos de reconocer, porque las lluvias, la sequía, el frío, entre otros, son fenómenos que seguirán presentes en el país, y hay que estar preparados.