Gobernador visionario
Santiago Baca Ortiz tomó posesión como el primer gobernador Constitucional de Durango en su época independiente desde el 1 de octubre de 1826 a 1829, declarado electo por el Congreso Constituyente.
Durante su administración, condujo al Estado hacia el progreso, con ideas liberales y de profundas convicciones políticas, por lo que su visión y sus obras lo han considerado como uno de los mejores gobernantes que ha tenido el estado.
Originario de Santiago Papasquiaro, se trasladó desde muy joven a la ciudad de Durango, por lo que arrastrado por el deseo de independencia participó en las filas de la Logia Masónica Yorquina
Destaca en su administración, el promulgar una ley para privar al clero de sus diezmos y declaraba la inexistencia de la heceduría de la iglesia Catedral de Durango, lo que le generó el rechazo del Partido Conservador.
También se preocupó por darle otro aspecto a la ciudad, para lo cual, mandó plantar árboles en una zona de la ciudad junto a la acequia grande, en el tramo de lo que hoy son las calles de Juárez a la de Independencia
El primero de agosto de 1898 por decreto del Cabido la Alameda Principal tomó el nombre del primer gobernador, se terminó la columna dedicada a los libertadores de la República y como parte del hermosamiento en la Plazuela
Hoy, la Plazuela Baca Ortiz y el Paseo de Las Alamedas como legado del primer gobernador de Durango, continúan siendo un lugar de recreación de los duranguenses y un punto de referencia para conocer nuestra historia.














