En pocas partes del mundo se celebra tanto el Día de Muertos como en México con sus famosos altares de muertos, símbolo del sincretismo español y prehispánico, católico y pagano. Hoy veremos algo acerca de lo que la Biblia nos enseña de la muerte: (1) La muerte nos llega a todos. “No hay quien tenga poder sobre la vida, como para retenerla, ni hay tampoco quien tenga poder sobre la muerte” (Eclesiastés 8.8). (2) La muerte no avisa cuando llega. “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto ¿de quién será?” (Lucas 12.16-21). (3) La muerte sella nuestra condición humana. “...está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9.27). (4) La muerte nos introduce en la eternidad. “El que cree y es bautizado será salvo, mas el que no cree será condenado” (Marcos 16.16). (5) Jesucristo venció la muerte. “Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida.* El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá” (Juan 11:25-26).
La vida del hombre no termina en el cementerio, allí termina su cuerpo físico, pero no su persona. Todo ser humano tiene instintivamente una conciencia del más allá. Desde la antigüedad las distintas culturas se han inquietado por la vida después de la muerte. Eso es porque Dios ha puesto eternidad en el hombre. ¿Cómo estás frente a la muerte? ¿Pensaste qué pasa si mañana te llega la hora?
¿Alguien conoce a alguna persona que recibió un WhatsApp anunciándole que moriría? Cuando la persona muere puede ir a dos lugares: o al cielo o al infierno. En ningún lugar de la Biblia se menciona un tercer lugar. Nada podemos hacer por los que ya murieron. Ellos partieron de este mundo, quedando sellada su condición humana frente a Dios en la hora de su muerte. La oportunidad de ponernos a cuenta con Dios se nos habrá dado aquí en la tierra.
Las personas van al cielo o al infierno no por los bienes que poseen sino por haber aceptado o rechazado el don de Dios que es Jesucristo. Tengo una buena noticia: Cristo venció a la muerte. Cristo murió en la cruz para que tengamos vida. Cristo puede darte vida eterna desde hoy si solamente crees. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 6.23).