Mi primer telescopio
La astronomía regularmente, es una disciplina nocturna, que exige desvelos, pasar frío y, muchas veces, estar en lugares nada cómodos. ¡Pero vale la pena!
Enrique Mijares Martínez / Cazadores de estrellas
“Contigo no necesito ocultar mi pasión por las estrellas, si a ti también te gustan las cosas que a nadie le interesan”
- Dënver – Nuestro mundo.
El telescopio
Fue una gran emoción abrir la caja que contenía un telescopio reflector – Newtoniano – marca Meade, de 4.5” (pulgadas) de diámetro en su espejo principal; completamente mecánico, con tripié de aluminio, inmaculado, perfecto… ¡Y era blanco!
Siempre tuve la idea de que los telescopios tenían que ser blancos, no sé por qué, pero era algo que lo hacía ver con un equipo de verdad, profesional; para alguien que quiere comerse el mundo de las ciencias espaciales.
Algunas veces había visto esa nube de gas y polvo a través de binoculares, pero esta, sería la primera vez que lo haría con un telescopio.
Aquel, no fue el principio de mi pasión por la astronomía, pero fue el detonante de esta afición que, hasta hoy, llena mis ansias de conocimiento.
Todavía hay muchas cosas que quiero aprender y comunicar. Pero dentro de ese mundo tan emocionante para mi, aquel telescopio blanco, siempre tendrá un lugar muy especial en mi memoria.




























