Evidentemente... hay dolo
Prominentemente cualquier acto o conducta asociada a la función pública se encuentra o debiera (por decir lo menos) estar provista de voluntad y conciencia humana.
En ese contexto, la responsabilidad se encuentra implícita en la intención de realizar una conducta sea buena o mala; aún, en el supuesto de que la víctima sufre daño por su propia actividad, ella, solo ella es la responsable de cargar con el daño ocasionado.
La ley ante referida es aplicable a la omisión de algún elemento y requisito necesario para la validez de todo acto administrativo en la esfera administrativa, es de orden e interés público.
La conducta derivada del plagio ya consumado ha tomado dimensiones de desgaste y desprestigio incalculables e irreversibles, vulneran la vida pública, así también lo social y privado.
Los daños a las instituciones implican retroceso y, para una eventual recuperación, ésta será de largo plazo, y acompañada de un proceder provisto de conductas de honradez, probidad, rectitud, diligencia y veracidad.
Honor, es no evadir su responsabilidad, no hay timidez, ni temor o encubrimiento, es actuar en el marco del estado de derecho, no presiones externas para evitar juicios sumarios. Fueron sus Palabras. Terminó evocando: ¡por mi raza hablara el espíritu!
Situarse a intereses opuestos ostentados por el máximo poder en el país… no es cosa menor.

















