El costo de la pesca
El costo del diésel marino se sumó a la serie de factores que hunden a la pesca del camarón en Mazatlán.
Llenar el tanque de un barco camaronero cuesta en estos tiempos un millón de pesos para un viaje de 30 a 45 días, según la producción. ¿Qué dueño de una embarcación del sector social puede soportar esos costos?
El panorama ya no es crítico, sino lo que le sigue, y con ello el desempleado y la catástrofe social que de ello deriva.
Solo los “machuchones” de la pesca pueden sortear la crisis en la pesquería, pero recordemos que en los tiempos de las 4T quedaron huérfanos de los apoyos que el Gobierno federal hasta Peña Nieto les daba en subsidios al diésel marino.
Así fue como miles de pesos terminaron en sus embarcaciones quesque porque generan miles de empleos, eso no está en duda, pero sí la forma en que se les privilegia.
En esta temporada la salida de los barcos dependió en gran medida del costo del diésel marino, pues apenas 196 embarcaciones se lanzaron a la aventura en el Océano Pacífico para ver si lograban hacer buenas capturas en el altamar.
Sin embargo las tallas chicas, los precios y el costo del diésel no ayudaron.
En zafras anteriores si había poca producción, los precios rescataban la temporada, o visceversa, pero en estos tiempos ni una ni la otra.
Incluso, el efecto de la mala temporada ya repercute en las mujeres que trabajan en la maquila del camarón, pues en la actualidad hay 320 mujeres empacadoras que están sin empleo.
El problema crece y no hay una política pública que contenga y resuelva el problema.
El pan nuestro de cada día
Y no, a parte de que la violencia se ha vuelto el “pan cotidiano” de los sinaloenses, en especial de los culichis, también ahora en enero despertamos a la realidad del aumento de precio, y con ello, la depreciación del dinero.
Ni se diga de la canasta básica, que de acuerdo con amas de casa consultadas en Culiacán, ronda los dos mil pesos. Hay familias pequeñas que señalan que con 1700 pesos semanales alcanza para lo indispensable.













