La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil local prevé que las condiciones para lluvias fuertes continúen parte de esta noche en la Ciudad de México
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Es la Doctrina Monroe, pero a la inversa. La persistente retórica del presidente Donald Trump y parte de su gabinete, sobre todo las áreas de Seguridad, Inteligencia y Defensa, aumenta desde la intervención militar en Venezuela, que culminó con la detención del expresidente Nicolás Maduro y su esposa.
En estos contados días, las referencias y frases explícitas a una acción de fuerza en nuestro territorio aumentaron. Con la precipitación e incontinencia verbal que caracteriza a la administración de la Casa Blanca, que por cierto está por cumplir un año, generan tensiones que nos alejan del necesario entendimiento para hacer de América del Norte, y del Continente en general, un entorno de cooperación y coordinación.
La presencia hispana en Estados Unidos nunca podrá borrarse de la historia de ese país. Por ejemplo: hay un estado que se llama Nuevo México; otro más que se le conoce como Florida. Ciudades como Orlando, San Antonio, Los Ángeles, Sacramento, San Francisco, Nogales, El Paso, San Diego, forman parte de la profunda huella de una cultura cuyo idioma, el español, es el segundo que más se usa y habla en la primera potencia militar y económica, pero no cultural.
Apunté en anteriores entregas que el objetivo de este escalamiento de tensiones con nuestro país, que comenzaron con el discurso de Inauguración del 20 de enero de 2025, es echar abajo o terminar con el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México. En su calidad de empresario, sobre todo de bienes raíces y ahora en criptomonedas, Donald Trump señala que lo más conveniente para la economía de su país son los tratados bilaterales por sector. Es decir, un acuerdo para la industria automotriz, para los energéticos fósiles, para el comercio terrestre, turismo y así.
Por otra parte, los numerosos entendimientos en materia militar, que van del adiestramiento mutuo a la adquisición de equipo, intercambios académicos, formación y capacitación de estados mayores, competencias deportivas, entre otras muchas actividades, denotan lo que yo denomino Diplomacia Militar. Las amenazas de intervención unilateral de cualquier índole en nuestro territorio, con el pretexto de neutralizar a las estructuras criminales, sobre todo las denominadas, según el Departamento de Estado, organizaciones terroristas internacionales, desde el 20 de febrero de 2025, implicaría una severa desestabilización social en Estados Unidos, como ya se observa en ciudades como Minnesota, Portland, Minneapolis, entre otras, originadas por la brutalidad policiaca en el marco de las redadas contra los supuestos migrantes en condiciones de irregularidad. Las víctimas mortales, de forma paradójica, han sido miembros de la población blanca anglosajona.
Las posibilidades de una intervención de fuerza unilateral de Estados Unidos en México siguen siendo remotas. Se trataría de un juego en donde todos pierden, incluidas las posibilidades de continuidad de las mayorías del Partido Republicano en la Cámara de Representantes y del Senado. Los comicios de medio término son los que en realidad alientan la radicalización del presidente Trump y su equipo anglosajón. La erosión de la base electoral de su partido, como lo apunté en la anterior entrega, se constató en la pérdida electoral de dos gubernaturas en noviembre pasado. De nueva cuenta hay que recordar, que estamos ante el presidente estadounidense peor evaluado en su primer año de gobierno desde 1960.
La ruta de las colisiones abren, semana a semana, flancos de polémica, ataques, descalificaciones, pero sobre todo, de pérdida de legitimidad y aprobación interna y externa al Gobierno federal de Estados Unidos. Es deseable una momento de hacer una pausa para valorar lo que se está perdiendo y lo muy, muy poco, que se está ganando. Poner en predicamento las alianzas en coordinación cooperación y entendimiento en seguridad e inteligencia, no es una buena decisión. Poner en serio riesgo las alianzas y entendimientos militares, como la de la Organización del Tratado Atlántico Norte (con el Reino Unido incluido) y la de México, son graves errores.