Queda aprobado en lo general y particular y pasará a ser discutido en los Congresos locales, con lo que una vez aprobado en 17 de estos regresará al Congreso de la Unión para ser declarado constitucional.
La Secretaría del Trabajo busca sensibilizar a las empresas sobre las dinámicas a las que se enfrenta el personal, como la falta de transporte, el aumento del tiempo al recorrer sus trayectos o la presencia de inundaciones
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La Inteligencia Artificial (IA) es un nuevo fenómeno tecnológico que está causando revuelo en la humanidad, es un tema técnico, complejo, en construcción, vinculado a las tecnologías de la información y comunicación, y que está teniendo impacto en múltiples facetas humanas.
Como cualquier instrumento creado por el ser humano puede ser beneficioso, algunos ejemplos: como herramienta de aprendizaje de idiomas, para gestionar la atención en una clínica, dirigir en forma más efectiva la publicidad y aumentar ventas, para identificar riesgos en una institución financiera, pero también puede provocar afectaciones como suplantar identidades, generar información e imágenes falsas, irrumpir sistemas informáticos, entre otros, de ahí la necesidad de saber cómo regular este fenómeno.
¿Cómo se puede normar algo tan cambiante, inacabado, complejo y que abarca diversas áreas del quehacer humano? En principio se requiere un abordaje técnico, no ideológico, bajo principios generales y con base en regulaciones específicas que se puedan ajustar en forma dinámica.
En México, algunos legisladores lo han visto como un tema de moda, superponiéndolo a la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión cuando debiese tener un marco independiente y especializado; otros se han enfocado en una visión penalista criminalizando el uso particularmente cuando se critica o caricaturiza a políticos y gobernantes; otros como un sistema de prohibiciones y de control por parte de las autoridades, finalmente, los menos han empezado por tratar de entender qué es y de qué se trata, previendo en la Constitución una facultad expresa del Congreso para legislar, estableciendo principios y directrices generales, así como un modelo de educación y capacitación sobre estas nuevas tecnologías.
Las autoridades mexicanas recién presentaron una “Declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la IA en México”, afortunadamente se trata de una guía no vinculante, algunos especialistas han señalado que los “principios” de ese documento requieren interpretación y delimitación para su entendimiento.
En Europa desde agosto de 2024 se ha regulado, algunos critican que es un marco restrictivo basado en un principio precautorio, se basa en regular según el riesgo de uso: inaceptable, alto riesgo, moderado y mínimo. Se trata de un modelo de aplicación gradual; uso transparente que identifique el uso de IA, y de responsabilidad y mando humano sobre la IA.
Finalmente, preocupa que en nuestro Congreso pareciera que es un deporte nacional presentar iniciativas dispersas sobre IA. “El cumplimiento y la garantía de los derechos humanos debe ser la brújula que guíe el desarrollo de la IA, que ayude a las empresas y al Estado a tomar decisiones” para un uso positivo, no ideológico, ni fraudulento.