Análisisjueves, 26 de febrero de 2026
El “humor” que siempre ofende
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El día de ayer se hizo viral un video poco después de que el equipo masculino de hockey de EU ganara el oro olímpico. Durante la celebración interna del equipo surgió un video de una llamada en el vestidor donde el presidente Trump hablaba con los jugadores, hablando de que los recibiría en la Casa Blanca, diciendo en tono bromista que iba a “tener” que invitar al equipo femenino. Este comentario fue seguido de risas de los demás hombres del equipo.
Es importante mencionar que el equipo femenino de hockey de EU ha ganado medallas en todos los Juegos Olímpicos hasta la fecha, y este año ganó su tercer oro, una hazaña que el equipo masculino tardó 46 años en lograr. Esta “broma” llegó a hacerse tan seria que el equipo femenino de hockey decidió rechazar la invitación de Donald Trump a la Casa Blanca.
La reacción del público a esta “broma” fue interesante porque hubo un buen número de personas, incluyendo mujeres, que consideraron que ofenderse por este comentario parecía exagerado y fuera de lugar, especialmente considerando que estaban en una celebración informal. Sin embargo, las consecuencias fueron reales al grado de que el equipo de mujeres rechazó la invitación del presidente.
Mucho se ha dicho sobre cómo las nuevas generaciones (o muchos usuarios de redes sociales) ya no saben tomarse comentarios con humor y ligereza. Que ahora ya todo es serio y sujeto a escrutinio si no se dice lo correcto. Especialmente considerando que lo “políticamente correcto” está cambiando cada día con nuevos términos aceptados y nociones con las que hay que estar al corriente.
Muchos creen que todo vale para el humor y que censurar los chistes es un paso peligroso hacia la pérdida de libertades más amplias. Más aún, creen que el problema es el humor mismo, y que de alguna manera ya no es socialmente aceptado bromear (como lo era antes).
El humor es una actividad humana universal que la mayoría de las personas experimenta muchas veces a lo largo de un día y en todo tipo de contextos sociales. Al mismo tiempo, existen importantes influencias culturales en la forma en que se utiliza el humor y en las situaciones que se consideran apropiadas para la risa. El humor es universal, pero también culturalmente específico; responde a orígenes (lo que es gracioso en un país o región probablemente no lo sea en otro) y a momentos culturales.
El hecho de que algo (o en este caso, muchas cosas) ya no sean consideradas universalmente graciosas como lo fueron en otro tiempo es un síntoma de la manera en la que la cultura ha ido determinando lo que es socialmente aceptable en el humor. Hoy en día, un chiste machista viniendo de un presidente misógino y racista en el que se menosprecia el enorme logro de un grupo de mujeres no debería de necesitar tanta reflexión para ser rechazado.
Si nuestro “humor” requiere constantemente poner en tono de burla nociones culturales que ya no son aceptadas, entonces quizá deberíamos de adaptar nuestro humor. No porque “ahora todo sea ofensivo” sino porque existen personas que genuinamente no saben bromear sin salirse de estos lugares comunes en los que constantemente ofenden a los mismos grupos de personas.
Reírse o menospreciar los logros de las mujeres, especialmente cuando igualan o superan los tuyos, es la máxima expresión de la masculinidad tóxica. Normalizar este comportamiento en lugar de alzar la voz perpetúa una cultura donde las mujeres y las niñas no se sienten valoradas ni protegidas.