Paradojas del Grito de Independencia
En la historia de los pueblos, los símbolos suelen decir más que los discursos. Que por primera vez en México una mujer haya dado el grito de Independencia en el Zócalo es un hecho cargado de fuerza simbólica.
La paradoja se muestra con nitidez: golpes duros a ciertos actos de corrupción como al huachicol y narcotráfico, pero protección férrea al círculo cercano del líder fundador de la 4T. Un discurso de independencia nacional, pero una dependencia política y personal.
Aquí la paradoja se vuelve más amarga: la primera Presidente mujer, grita ¡Vivas! a la democracia y a la justicia, pero aparece como promotora de un debilitamiento institucional que podría llevarnos a una regresión autoritaria.
En este sentido, lo que México esperaría de su primera Presidenta no es solo que repita el ritual del grito, sino que dé un grito propio de independencia política, separándose de la tutela de AMLO y atreviéndose a gobernar para todos, no solo para el círculo de Morena.
En esta tensión radica su desafío: ¿se atreverá a romper el círculo y a dejar una huella propia o quedará reducida a la sombra de su antecesor?
Presidente de la Academia Mexicana de Educación
















