Lilia Rubio: la intérprete que traduce silencios y olvida secretos
Lilia Rubio ha pasado 50 años apoyando a presidentes mexicanos, artistas y personalidades como intérprete del inglés al español; ha sido testigo silencioso de encuentros políticos a puerta cerrada, donde los secretos que surgen no se guardan, se olvidan
Gerardo Jiménez
“Y si tú me preguntas qué se dijo, mira…”, explica haciendo un gesto de silencio.
“Sabes tú que estas personas están tratando temas muy candentes, muy delicados, que casi siempre impactan a todo un país y tu trabajo es ese”, abunda.
Sentada en su apartamento de la colonia Condesa, habilitado como un gran estudio con obras de arte y muebles coloniales que asemejan un museo, ofrece detalles de este oficio en el que lleva más de cinco décadas.
Un intérprete asume una gran responsabilidad porque su voz se escucha en círculos de primer orden: políticos, científicos o de expertos en la materia.
Las sorpresas son otro factor al que debe estar atento un intérprete. En su caso toma nota de los datos relevantes para tenerlos de contexto en las reuniones a las que asiste.
“Prefiero caminar que usar Uber”
Lilia Rubio considera que caminar es un medio de transporte infalible y para trayectos más largos, el Metro puede ser una opción rápida, siempre que no se utilice en horario pico.
“Solo un intérprete llegaría tan puntual, en un mundo donde la gente a veces piensa que es un gran lujo llegar tarde. Y no, no nos podemos ir hasta que ya nos digan que nos vayamos”, afirma, mientras acompaña cada palabra con gestos precisos.
Meses después se mudó con un grupo de periodistas a Morelos para hacer trabajo social con campesinos, con quienes pusieron en marcha un centro cultural.
En aquel momento comenzó a traducir documentos y después se enteró de que había una escuela para intérpretes en la colonia Cuauhtémoc. En 1976 comenzó su formación profesional.
Su acercamiento con el periodismo de grandes ligas
“Sergio llevaba la batuta, él revisaba todo, era el editor en jefe, él distribuía los materiales y ahí me quedé, pues yo creo que como un año”, recuerda Lilia Rubio.
Un día, su jefe la citó en la oficina para informarle del viaje de Linda Schuster, la primera corresponsal de The Wall Street Journal a México y quien no habla nada de español.
También tiene presente otro acompañamiento en la interpretación con el periodista Steve Frazier, también del Wall Street Journal.
“Encontramos a la gran diosa de los hongos alucinógenos postrada en su cama, nos recibió lindísima, muy coqueta, muy guapa con sus aretes.
La preparación y personajes que la han marcado
Y recientemente otra mujer que ha dejado huella en Lilia Rubio es Angela Merkel, a quien le tocó interpretar en sesiones grandes, pequeñas, hasta en cenas donde pudo estar más cercana.
Sin beneficios pero con satisfacciones
Aun así, define su oficio como democrático: si el llamado es a las siete de la mañana, ahí estará. Eso implica levantarse a las 4:30, prepararse con antelación y estudiar a fondo el tema del evento.
“ Y este día, en este momento, en este espacio, tengo que demostrar con hechos toda esa trayectoria”, sostiene.
La IA y los intérpretes
Sin perder el asombro al recrear todos sus pasajes, se cuestiona a Lilia ¿si la Inteligencia Artificial va a sustituir a los intérpretes?
Rubio reconoce la expectativa que genera en el gremio. Considera que las aplicaciones en tiempo real son herramientas útiles, pero no sustituyen la interpretación profesional.
Con la mirada puesta en el futuro, no descarta participar como intérprete en la próxima Copa Mundial de Futbol. Ya estudia términos deportivos y perfiles de protagonistas para llegar, como siempre, puntual y preparada.














































