Brigitte Macron, el nuevo ícono francés
Brigitte Macron en la esposa del actual presidente electo de Francia
Carlos Siula / Corresponsal
Esos episodios traumáticos sirvieron en todo caso para solidificar la relación que es absolutamente “fusional”. “Para Emmanuel, no existe ninguna otra mujer en el mundo. Pueden ponerle adelante a Charlize Theron desnuda y no se le mueve un pelo”, asegura su madre.
Consciente de que la diferencia de edad despierta ironías e inspira caricaturas más o menos desagradables, Brigitte prefiere reír: “Es necesario que gane ahora. Porque en 2022 su mayor problema será mi cara”, bromeaba durante la campaña.
Quienes la conocen saben, sin embargo, que Brigitte Macron suele indignarse con esos comentarios: “Lamenta que se acepte en un hombre lo que se le niega a una mujer”, dice su amigo, el periodista Philippe Besson.
Discreta pero siempre presente, la exprofesora de francés, latín y teatro, es madre de tres hijos, abuela de siete nietos y, desde que Macron decidió lanzarse en política, también es su “coach personal”.
Brigitte Macron, nacida en el seno de una familia de acomodados chocolateros del norte de Francia, siempre fue así. Cálida, aparentemente tímida, pero dotada de una fuerza de voluntad capaz de mover montañas cuando se trata de responder a los llamados de la vida.
Tan fuerte es su imagen en un sector de la sociedad que LVMH, propiedad del millonario Bernard Arnault, le propuso vestirla con diseños de ese imperio de la moda que, entre otras marcas, tiene Dior, Louis Vuitton, Givenchy, Emilio Pucci o Céline.
Consciente de la importancia que tiene Brigitte en su vida, el futuro presidente expresó no hace mucho su deseo de instaurar “un estatus de primera dama o de primer hombre” para poner término a lo que considera “una enorme hipocresía”.
De cualquier modo, a partir del domingo estará permanente a su lado. “Siempre me acompañó porque es mi equilibrio en la vida. Es así como funcionamos”, advirtió después de su elección.























