Opinión / Ser cristiano es sentirse culpable
Ligereza: hablar por hablar, decir por decir, soltar irreverencias con el único fin de parecer extravagante.
Hoy la palabra ligereza –sobre todo en el ámbito de la psicología- produce evocaciones encantadoras, pero en otro tiempo la ligereza era una falta, y no de las menores.
Por ejemplo, cuando leí un libro en el que Charles Bukowski (1920-1994), el escritor maldito, respondía a las preguntas que le hacía una periodista italiana, me quedé de una pieza al llegar al pasaje siguiente:
“FERNANDA PIVANO: ¿Te sientes como un Dios?
“CHARLES BUKOWSKI: Bueno, entiéndeme, como soy agnóstico no puedo contestar a tu pregunta.
“PIVANO: ¿Y si no fueras agnóstico?
“BUKOWSKI: Probablemente me sentiría como el diablo.
“PIVANO: Sí.
“BUKOWSKI: Es todo rojo y tiene cuernos y una hermosa cola larga.
“PIVANO: Lo que más te gusta es la cola larga, ¿verdad?
“BUKOWSKI: El diablo es mucho más interesante que Cristo”.
Es preciso abordar gravemente los temas graves y ligeramente las cosas ligeras, he ahí todo.
Y en otro lugar de la misma entrevista, vuelve a decir Bukowski, a propósito de una nueva pregunta de la Pivano (“¿Nunca te ha sucedido eso de despertarte una mañana y acercarte a la ventana y ver un cielo sin nubes y sentirte feliz?”):
Después del salto de rigor, me recompongo, tomo aire y empiezo a leer la sinopsis de la contraportada, que, hablando con sinceridad, me produce otro vértigo, pero un vértigo bueno, positivo, sano:
“‘Éste libro es una defensa de las emociones cristianas. Y se titula Impenitente porque no pienso pedir perdón por ello’.
“Profesor de literatura, intelectual progresista, Spufford demuestra aquí que se puede ser creyente y vivir en el mundo del siglo XXI sin aguantar que nadie le venga a perdonar la vida.
“Ya les hemos contado el final, pero háganse un favor: pasen y lean. No se arrepentirán».
Y luego, un poco más abajo, están, por supuesto, las opiniones de la crítica, que no deben faltar en un libro que se respete:
“Spufford divierte y se divierte analizando la naturaleza humana” The New York Times.
“Un libro destacable, apasionado y armado de una imaginación que no se suele encontrar en las obras sobre el cristianismo” Sunday Times.
“Un regalo para ateos, agnósticos, creyentes y descreídos” Chicago Tribune.













