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Análisisdomingo, 30 de marzo de 2025

Opinión / Ser cristiano es sentirse culpable

Ligereza: hablar por hablar, decir por decir, soltar irreverencias con el único fin de parecer extravagante.

Hoy la palabra ligereza –sobre todo en el ámbito de la psicología- produce evocaciones encantadoras, pero en otro tiempo la ligereza era una falta, y no de las menores.

Por ejemplo, cuando leí un libro en el que Charles Bukowski (1920-1994), el escritor maldito, respondía a las preguntas que le hacía una periodista italiana, me quedé de una pieza al llegar al pasaje siguiente:

“FERNANDA PIVANO: ¿Te sientes como un Dios?

“CHARLES BUKOWSKI: Bueno, entiéndeme, como soy agnóstico no puedo contestar a tu pregunta.

“PIVANO: ¿Y si no fueras agnóstico?

“BUKOWSKI: Probablemente me sentiría como el diablo.

“PIVANO: Sí.

“BUKOWSKI: Es todo rojo y tiene cuernos y una hermosa cola larga.

“PIVANO: Lo que más te gusta es la cola larga, ¿verdad?

“BUKOWSKI: El diablo es mucho más interesante que Cristo”.

Es preciso abordar gravemente los temas graves y ligeramente las cosas ligeras, he ahí todo.

Y en otro lugar de la misma entrevista, vuelve a decir Bukowski, a propósito de una nueva pregunta de la Pivano (“¿Nunca te ha sucedido eso de despertarte una mañana y acercarte a la ventana y ver un cielo sin nubes y sentirte feliz?”):

Después del salto de rigor, me recompongo, tomo aire y empiezo a leer la sinopsis de la contraportada, que, hablando con sinceridad, me produce otro vértigo, pero un vértigo bueno, positivo, sano:

“‘Éste libro es una defensa de las emociones cristianas. Y se titula Impenitente porque no pienso pedir perdón por ello’. 

“Profesor de literatura, intelectual progresista, Spufford demuestra aquí que se puede ser creyente y vivir en el mundo del siglo XXI sin aguantar que nadie le venga a perdonar la vida.

“Ya les hemos contado el final, pero háganse un favor: pasen y lean. No se arrepentirán».

Y luego, un poco más abajo, están, por supuesto, las opiniones de la crítica, que no deben faltar en un libro que se respete:

“Spufford divierte y se divierte analizando la naturaleza humana” The New York Times.

“Un libro destacable, apasionado y armado de una imaginación que no se suele encontrar en las obras sobre el cristianismo” Sunday Times.

“Un regalo para ateos, agnósticos, creyentes y descreídos” Chicago Tribune.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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