El nuevo éxodo
Esta región se ha convertido en una suerte de laboratorio dentro de la guerra que se vive desde hace más de un año, con el despliegue de drones explosivos con los que los grupos criminales no sólo han asediado a sus rivales sino también a la población civil.
Ataques con explosivos han sido comunes en estos puntos de la geografía sinaloense en donde por lo menos 300 familias tuvieron que salir de manera forzada para salvar la vida.
La búsqueda para apagar el dolor
La crisis de derechos humanos que vive Sinaloa desde hace décadas por las desapariciones forzadas se disparó a partir del 9 de septiembre de 2024.
En ese escenario y desde esa fecha Sinaloa registra el siguiente balance de horror: más de 2 mil 300 adultos asesinados, 2 mil 178 desaparecidos y más de 60 niñas y niños asesinados durante esta ola de violencia.
Con estos números se puede decir que Sinaloa es un “estado fallido”, lo que no reconocen las autoridades.
Las madres rastreadoras, con el dolor a cuestas porque sus hijos no regresan a casa, demandan a las autoridades comprometerse en la búsqueda de sus desaparecidos.
Al no encontrar eco, se arman de valor y salen a terreno a buscar a sus hijos, a veces encuentran, en las muchas ocasiones regresan a casa con las manos vacías y un dolor más profundo.
En Mazatlán Mármol y Lomas de Monterrey son el epicentro de estas tragedias familiares y humanas, pues son los puntos en los que más cuerpos se han hallado en fosas clandestinas.
Estas autobúsquedas se han encargado de evidenciar que no se ha podido combatir a los grupos criminales, evitar las desapariciones, así como el despojo de vehículos desde aquel martes 9 de septiembre de 2024.
















