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Análisisdomingo, 23 de noviembre de 2025

El cumpleaños del perro / El documental como denuncia y revelación

El cine empezó hablando con la voz del documental. ¿Qué son, a la larga, los cortos pioneros de los Lumiere? Documental puro, la realidad misma, acaso truqueada por la predisposición del cinefotógrafo.

El documental ha sido el territorio pisado por los más grandes cineastas en sus inicios: Buñuel, Polanski, Coppola (amén de los titanes del género: Dziga Vertov y Robert J. Flaherty). El documental es el insomnio del cine.

Es el caso de “El gran silencio” (Die Große Stille)/ Alemania-Suiza-Francia- 2005, documental realizado por el teutón Phillip Gröning el cual tiene la duración insólita de casi tres horas.

“El gran silencio” es un texto fílmico impar, vigoroso, poderoso visualmente. La cámara de Gröning es un testigo que vuelve protagonistas tanto a los monjes como al espectador en la sala.

A lo largo del filme, sólo se oirán los ruidos naturales del claustro, de sus silentes habitantes y de los cánticos.

No sé si aún ande haciendo de las suyas La Gira Ambulante de documentales, proyecto que en su momento fue una especie de escaparate para voces y miradas dentro del cine que no encontraban lugar en la distribución comercial.

Con buena mano narrativa (pulcra, burilada), Berlinger se asoma a un hecho que yacía en el cajón del olvido: la osadía cultural de Paul Simon de no atender el boicot de la ONU sobre el país que ejercía la discriminación racial legalizada.

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