Epicuro vs Job
Dos de las tradiciones milenarias más importantes que forjaron el mundo occidental tal y como hoy lo conocemos fueron forjadas por los judíos y los griegos.
De los griegos recibimos el pensamiento racionalista y de los judíos la revelación monoteísta, ambas corrientes perseguían por distintos caminos, el mismo objetivo: descubrir la verdad que hay detrás del Universo.
Usualmente se ha pensado que las diferencias entre ambas tradiciones de pensamiento se agotan con el debate en torno al conocimiento del Universo, pero es más que eso.
Por ejemplo, existe el conflicto entre religión versus ciencia, liberal contra conservador, la moralidad tradicional versus el individualismo moderno, etc. Conflictos varios de ellos que se hayan para la filosofía desde hace bastante tiempo en un punto muerto.
Podríamos suponer que el reto fue más fácil de abordar para la filosofía griega que para la teología judía y ello lo ejemplifica la filosofía atomista de Epicuro,
Epicuro al confrontar a la pregunta sobre ¿Por qué sufren los humanos? Respondió diciendo que en el mundo y todo lo que hay en él, era el resultado de las actividades aleatorias de partículas invisibles e indivisibles (átomo significa "indivisible).
Por lo tanto concluyó que el mundo en sí no era ni bueno o malo, sino esencialmente indiferente, en consecuencia los seres humanos están condenados a soportar tanto la buena como la mala fortuna, y no pueden esperar escapar del sufrimiento.
Es aquí donde la figura de Job juega un papel trascendental. Job confronta directamente la pregunta que la mayoría de los pensadores judíos posteriores trataron de evitar.
Tanto el castigo de Dios a Job es esencialmente aleatorio y sin sentido como su posterior fortuna también lo es, pero nosotros al igual que Job y a diferencia de Epicuro no podemos aceptar que el sufrimiento carezca de sentido.
Al igual que Job, estamos condenados a buscar un significado para nuestro sufrimiento aunque en gran medida el sufrimiento se vea exacerbado por su falta de sentido.
La falta de sentido, para Job y para nosotros, no niega el sufrimiento, pero es en sí mismo una forma de sufrimiento.
Entonces uno no puede aceptar la injusticia del sufrimiento porque esta injusticia es en sí misma una forma de sufrimiento. Aunque el hombre, en efecto, haya nacido para sufrir en el mundo.
Regeneración














