Zacatecas no controla la revisión del T-MEC, ni las decisiones de política comercial en Washington, ni la desaceleración económica nacional. Pero esas fuerzas externas definirán las condiciones del juego en 2026. Tres escenarios convergen y obligan al estado a decidir cómo responder.
La revisión del T-MEC sin margen de negociación. El 1 de julio de 2026 inicia la revisión formal del tratado comercial. Los sectores bajo escrutinio —metales, alimentos, automotriz, autopartes— incluyen actividades centrales para Zacatecas. La minería estatal exporta zinc, plomo y plata; cualquier cambio en reglas de origen o aranceles afecta directamente la viabilidad de proyectos mineros que representan una parte sustancial de los ingresos estatales. El sector agrícola, que apenas representa 3.3% del PIB estatal pero mostró crecimiento notable en 2024, podría enfrentar nuevas cuotas o restricciones sanitarias más exigentes. Estados Unidos puede usar la revisión como palanca para exigir modificaciones en políticas energéticas, laborales o ambientales que impacten operaciones locales. Zacatecas no negocia el T-MEC, pero sus efectos aterrizarán aquí. El reto: ¿cómo prepararse cuando no controlas las reglas?
La competencia interestatal sin tregua. Mientras el contexto nacional se complica, la competencia por inversión se intensifica. Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí tienen propuestas claras, infraestructura lista, equipos especializados en atracción de capital. Zacatecas firmó convenios, realizó foros, instaló comités. Pero cuando un inversionista compara opciones, evalúa certezas: disponibilidad de agua, energía garantizada, suelo industrial con servicios, talento capacitado disponible de inmediato. Los estados vecinos construyeron esas certezas a lo largo de años; Zacatecas sigue construyendo narrativas. Convenios con otros estados abren posibilidades de colaboración regional, pero sin capacidades instaladas concretas, las oportunidades migrarán hacia donde existan condiciones operativas inmediatas. En 2026, con menor inversión nacional disponible y competencia más agresiva, cada oportunidad perdida no regresa.
La dependencia de remesas frente a la ausencia de IED nueva. Zacatecas acumuló 1,416 millones de dólares en remesas durante 2025, una cifra que supera más de diez veces la inversión extranjera directa en el estado. Pero el dato es más revelador al desglosarlo: la mayor parte de la IED corresponde a reinversión de utilidades de empresas ya instaladas, no a capital nuevo apostando por Zacatecas. El estado depende más de quienes tuvieron que irse que de quienes deciden invertir aquí. Y 2026 trae un factor adicional: el peso fortalecido y las proyecciones de tipo de cambio en 19.12 pesos por dólar para cierre de año significan remesas con menor poder adquisitivo en México. Sin inversión nueva que genere empleos locales y con remesas que pierden valor, ¿de dónde vendrá el dinamismo económico?
Estos tres escenarios no esperan respuesta de Zacatecas. La revisión del T-MEC avanza, la competencia interestatal se intensifica y las remesas pierden valor. La diferencia entre estados que aprovechan contextos adversos y estados que los padecen está en la anticipación. Unos construyen capacidades antes de que lleguen las crisis; otros improvisan cuando ya están encima. Los retos de 2026 vienen de afuera, pero las respuestas se construyen adentro.