Definitivamente, el gran desafío de Zacatecas para este próximo año, sigue siendo el desarrollo integral del estado y los 58 municipios, para superar la indignante situación de pobreza de los más de 600 mil zacatecanos en las comunidades rurales y las zonas urbanas, lo que es innegable e imperdonable ya entrado el siglo XXI en las postrimerías del sexenio de David Monreal Ávila y en los principios de la edificación del segundo piso de la cuarta transformación, que lidera la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Irreprochable el optimismo gubernamental que cunde ante la reiteración del anuncio de 2026 como el Año del Progreso, que nadie refuta pero que todos contemplan como un gigantesco reto que urge de esfuerzos gubernamentales y sociales de inmensas dimensiones, como una hazaña que deba cumplirse pero ya, porque ciertamente, han transcurrido 5 décadas de sueños, esperanzas y compromisos sólo en los discursos, porque los hechos y realidades nomás no se han concretado ni a retazos o pedazos, que cuando se hicieron no se pudieron ensamblar ni embonar para que fueran acciones por la igualdad, la equidad y de justicia y bienestar para todos. Gobiernos fallidos.
Claro que la gente, los vecinos en los municipios y sus comunidades, los migrantes que ahora conviven con sus familias, hasta los visitantes celebran que por segundo año consecutivo Zacatecas es el primer lugar nacional en disminución de homicidios dolosos, lo que refleja eficaz aplicación de la estrategia de pacificación desde el gobierno monrealista en coordinación con las fuerzas públicas del Ejército, la Guardia Nacional y las corporaciones estatales y municipales de seguridad. Se festejan los avances, como también despiertan orgullo las estadísticas acerca del estado como el primer lugar nacional en la producción de plata, oro, plomo y zinc, el auge minero, ¿ Y la percepción de beneficios donde ha quedado ? En seguridad, hechos de violencia son latentes y cotidianos; la minería no devuelve bienestar a las comunidades.
Sin embargo, se aprobó por la Legislatura la propuesta del Ejecutivo Estatal de Paquete Económico 2026, un presupuesto de más de 42 mil millones de pesos, todos los recursos en todas las secretarías y dependencias gubernamentales han de ser destinados para impulsar acciones, obras y bienestar que traduzcan sendero real y cierto hacia el objetivo trazado de progreso, que se ha de alcanzar mayormente con más inversiones públicas y privadas, con crecimiento económico equilibrado, que el campo, la cultura, el turismo y la industria sean empujados e incorporados al plan estatal de desarrollo como verdaderas fuentes generadoras empleos y riqueza, o no será progreso.
Desde el mandatario David Monreal hasta los 30 diputados y diputadas locales, los legisladores federales, los magistrados y nuevos jueces, los ayuntamientos con sus alcaldes, sin exclusiones a nadie por sus posiciones políticas e ideológicas, tienen que trazar las rutas del desarrollo en absoluta y total coordinación, en sincronía con los esfuerzos federales que no son menores, y claro, que ya se logren con diálogo respetuoso y voluntad conciliadora, la integración de los sectores sociales y productivos, los empresarios locales e inversores extranjeros, comerciantes, campesinos, mineros, todos en unidad, porque solo así será viable el desarrollo y creíble el progreso.