Desde Luisa María Alcalde hasta Rubén Flores Márquez, éste Presidente del Consejo Estatal de Morena que usurpa funciones y se unge líder estatal del partido, propician sectario, excluyente e insano proceso interno de selección de candidatura a gobernador y se advierten inclinados a seleccionar candidata, por la que ya tienen tiempo promocionando y tratando de elevarla en las encuestas y por consecuencia, han generado una atmósfera de confrontación, donde todos están en contra de todos, batallas que tienden a posibles rompimientos o distanciamientos que solo pintan indicios de división o fractura interna que puede poner en riesgo la victoria y sufrir una rotunda derrota.
Todos y todas son Saúl Monreal Ávila, Alfonso Ramírez Cuéllar, Ulises Mejía Haro, José Narro Céspedes, Verónica Díaz Robles, Geovanna Bañuelos de la Torre y Carlos Puente Salas, los dos últimos de los aliados del PT y Verde Ecologista, todos de los partido en el poder. Cierto que no son simples rivales partidistas ni están reñidos a muerte, pero si reproducen un ambiente de enconos, hasta odios personales que más atizan y arrecian las luchas o batallas que no alcanzan el nivel de debate, pero que sí acrecientan desconfianza, confusión y decepción entre las militancias y los simpatizantes, que a decir por los registros de filiación, son miles y miles constructores de la transformación.
La indiferencia ciudadana ante las urnas de la elección gubernamental de 2027, puede ser otro resultado que como abstencionismo no ayudará a consolidar la muy pregonada unidad, que ya desde ahora no hay tal fortaleza y sí una tremenda dispersión, donde cada quien lucha para su santo y hacen cada vez más imposible la conciliación y cohesión para el proceso formal ante una oposición que baila de contento por esta situación de fractura y rompimientos que viven los morenistas y sus aliados.
Todos y todas, excepto la Senadora Verónica Díaz, coinciden en cuestionar y rechazar las actitudes excluyentes y sectarias en Morena, con sobrada razón Saúl Monreal fustiga a la dirigencia estatal por facciosa y porque exhibe preferencia hacia su candidata y contundente recalca, “si no hay inclusión Morena va a perder”; Alfonso Ramírez Cuéllar convoca a crear plan de desarrollo para el estado de Zacatecas, ¿para qué y por qué? Claro, para lo mismo y por lo mismo, su instrumento para gobernar; Ulises Mejía insiste en estar arriba en las encuestas del partido; Narro Céspedes urge reforzar búsqueda de desaparecidos y condena la exclusión; Geovanna Bañuelos, tiene cotidiano seguimiento al discurso presidencial; y Carlos Puente ya asume la defensa de la presa Milpillas y se abre a la candidatura.
Volvemos a lo mismo y se retoma el tema, en Zacatecas y su proceso electoral, desde lo interno en los partidos del poder y desde lo externo hacia la formalidad del proceso e incluyendo a la oposición, no hay conducción política ni liderazgo gubernamental capaz de reordenar el proceso e impedir un probable colapso electoral, derrumbe y desbarajuste que provocaría la indiferencia ciudadana ante las urnas y se repetiría el más grave abstencionismo, que las mayorías de la minoría decidan por todas y por todos los zacatecanos, tal parece que deliberadamente y con vocación por la conflictividad, se promueven el caos y la confrontación polarizante, anormalidad democrática.