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Tendenciaslunes, 10 de julio de 2023

La leyenda del Chile en Nogada

Hay muchas historias entorno a este platillo tradicional, pero esta es la más conocida en Puebla

Redacción / El Sol De Puebla

Por Erika Reyes

La Bandera Trigarante no solo representó al ejército que acabó con el dominio español para lograr un país soberano e independiente, también inspiró la creación del rey de la gastronomía nacional: .

Surge para halagar al libertador

Los Victoria eran una familia con cuantiosa fortuna, producto de numerosos bienes raíces que tenían en la ciudad y en la capital del país a donde iban y venían constantemente.

Corría el año de 1821 cuando el Ejército de las Tres Garantías, liderado por Agustín de Iturbide, llegó a México. La familia se encontraba allá porque fueron invitados a las festividades y recepciones que le hicieron al Libertador y a su tropa.

Las tres damas preguntaron a sus prometidos la fecha de la visita y la forma de halagar al señor de Iturbide. Uno de los oficiales aseguró: “El 2 de agosto” y precisó:

-“Al generalísimo le agradan los guisos regionales, es un excelente gastrónomo; agrádele con eso y con un platillo en el que se empleen materiales con los colores de la recién instituida bandera, ¡Será una gran sorpresa!”

-¡Magnífico! Aprobaron las chicas, al tiempo que se comprometían

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Originalmente poblano

Las hermanas Victoria nada sabían de cocina por lo que la petición del oficial y su compromiso de agradar al libertador, las metió en aprietos.

-“En gran conflicto nos hemos metido”, dijo una de las hermanas, “ninguna sabemos nada de cocinar”, advirtió

-“Pero habrá modo de resolverlo y ¡con urgencia!”, añadió otra

Así como lo pensaron, lo ejecutaron. Fueron a ver a las monjas de Santa Mónica y les solicitaron un platillo “originalmente poblano” en cuya elaboración se utilizara materia prima regional y que tuviera en su presentación los colores de la Enseña Patria.

Las monjas se reunieron en concilio y acordaron emplear chiles del tiempo de San Martín Texmelucan, que son grandes e imponderables en su calidad. Los prepararon quitándoles las venas y las semillas para neutralizarlos, haciendo que el picor se volviera delicioso.

Después, pensaron: “Capiaremos” los chiles con huevos rancheros de los gallineros rurales de Tepeaca, Amozoc o Acajete. Los freiremos, aunque sea muy costoso, con la deliciosa mantequilla de Chipilo. ¡Aquí ya está el verde!, exclamaron.

Entonces se les ocurrió licuarla un poco con el mejor de los vinos regionales y detallaron: La salsa se agregará en abundancia sobre los chiles, cubriéndolos totalmente. “Así obtendremos el color blanco”.

La tradición de un manjar

Agustín de Iturbide arribó el 2 de agosto de 1821 a Puebla, cabeza de la Primera Regencia de la Nación Mexicana, ya libre y soberana.

El banquete para 150 personas fue en la casa de las hermanas Victoria. A Iturbide le sirvieron el platillo guisado ex profeso, el Chile en Nogada, y realmente fue una sorpresa para el Libertador.

Han transcurrido siglos. Iturbide pasó a la historia. Pero el 28 de agosto, día de San Agustín, perdura la costumbre en casi todos los hogares angelopolitanos de degustar este exquisito platillo: El Chile en Nogada.

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