El grande ejemplo de Abraham
Abraham es el padre en la fe, y es el modelo de quien se decide entrar por la puerta de la fe. Era un hombre que, a la edad de setenta y cinco años vivía con todas las comodidades que la buena vida puede incluir, en Jarán, con su mujer Sara y su sobrino Lot.
Era un hombre como todos los demás, que estaba destinado a ser sepultado como todos los demás, sin que nadie hiciera mención de él. Un hombre con una vida común, como común es la vida de todos y cada uno de los que habitamos el planeta tierra.
No manifiesta la Palabra de Dios que haya sido un hombre malo, tampoco manifiesta el texto del Génesis que haya sido un hombre exquisito en el cumplimiento de ciertas leyes; era un hombre común, trabajador y que había logrado una gran hacienda.
Sin más, con el ejemplo de Abraham es posible descubrir en qué consiste realmente el camino de la fe, tanto en su figura como en la vida particular de cada uno.
















