"El Pastas", lastre de Cuitláhuac
“En sus declaraciones, el comandante que dirigía a los policías municipales confesó trabajar para una célula de la delincuencia organizada y que comerciaban y vendían estupefacientes.
“Elementos de la Policía Estatal y de la Marina-Armada de México iniciaron una inspección ocular de las patrullas oficiales de la corporación municipal, en las cuales llevaban oculta la droga.
“Se aseguraron y fueron puestas a disposición de la autoridad correspondiente 497 dosis de droga, armas oficiales y equipo de radiocomunicación con el que operaban en el municipio de Coatepec”, consignaba el comunicado oficial.
Como se recordará, Riveros Hernández fue puesto a disposición de la SEIDO de la extinta PGR por sus presuntos vínculos con el grupo de Los Zetas y estuvo internado tres años en el Cefereso de Villa Aldama.
Además, en el IPAX, nos cuentan que “El Pastas” se apoya en dos personajes incondicionales con pésimos antecedentes: uno es Julián N, que trabajó 30 años en la PGR, y, el otro, Marco Antonio N, (a) El Comanche, un expolicía ministerial del estado.















