Este martes se cumple el 215 aniversario del comienzo de la lucha por la Independencia Nacional. La intención de los héroes de la nación era poner fin al yugo que esclavizaba y generaba dependencia. Aunque ubicado en su justa medida el encuentro de las culturas tuvo consecuencias buenas y oportunidades para mejorar.
La historia no es conveniente leerla desde un enfoque solamente. Así pues, aun cuando han pasado más de 200 años del comienzo de esta lucha, es por todos sabido que esta es una batalla que no ha terminado, que continúa; todos los días se presentan formas nuevas en las que la esclavitud quiere encontrar nido en estas tierras, ya sea por una colonización de ideas, o por un vasallaje político, o por la implantación de estilos, de pseudoculturas que dañan, marginan y lastiman. El primero que quiere la libertad y que introduce en el camino de liberación es el Señor. De ahí que todo esfuerzo por salir de las formas de opresión es voluntad de Dios y esfuerzo humano.
Pretender una vida libre de desafíos y en la que no haya luchas que enfrentar es totalmente contario al movimiento natural de la vida. La vida habla de crecimiento, de desarrollo, de superación de etapas, de entrar en la ruta de la liberación y nunca dejar que las esclavitudes nos hagan dependientes, todos los días son la oportunidad de un nuevo crecimiento, de una nueva superación, de salir de los pantanos que ahogan y encadenan. La liberación es el camino de toda la vida, es un esfuerzo constante que una vez que se inicia, se abre para toda la vida.
“Mexicanos al grito de guerra”, es la distinción de todos los ciudadanos que siempre, con el evangelio en una mano y el discernimiento en la otra, hacen frente, desde Dios, como cristianos auténticos y valientes a tantas situaciones que dañan el tejido social. La mejor manera de celebrar este nuevo aniversario del comienzo de la lucha por la Independencia, es reconociendo que siempre se está en pie de guerra, en el lugar para librar la batalla de tantas formas de dominio y explotación. Este debe ser el grito de todos los días, el grito que expone el compromiso decidido en favor de una gran nación. El grito que se traduce en acciones de vida y libertad para todos. Esta gran celebración es también un serio compromiso de todos.