Análisismartes, 17 de diciembre de 2024
Carta a nuestros dos nietos
Antonio Ríos Ramírez
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Antonio Ríos Ramírez
Queridos nietos, cuando lean estas palabras en el futuro, quiero que sientan el inmenso amor que siempre les hemos tenido y que nos acompaña cada día de nuestras vidas. Ustedes son, y siempre serán, una luz en nuestro corazón, un regalo invaluable que la vida nos dio. Aunque el tiempo y las circunstancias hayan hecho difícil compartir más momentos juntos, nunca han dejado de ser el centro de nuestros pensamientos y oraciones.
A ti, mi querido nieto, te recuerdo con esa chispa en los ojos, lleno de curiosidad y energía. Eres un niño que llenaba de vida cualquier espacio con tu presencia. Y a ti, mi adorada nieta, tan pequeña y dulce, con esa risa que era música para nuestros oídos y esa sonrisa que iluminaba nuestras almas. Cada día pienso en ustedes, en cómo han crecido, en sus sueños y en las historias que todavía quiero escuchar de sus palabras.
Entiendan, mis amados nietos, que las circunstancias que nos separaron nunca fueron lo que deseamos. La vida a veces nos pone pruebas dolorosas, pero ustedes deben saber que nunca dejamos de buscar maneras de acercarnos. Cada intento, cada pensamiento y cada oración están llenos de la fuerza del amor que sentimos por ustedes. Hacemos lo imposible por lograr ese reencuentro que tanto anhelamos, porque ustedes son una mas de nuestras mayores alegrías y la razón por la que nuestros corazones laten con esperanza.
Recuerdo con una claridad que me llena de alegría la última vez que estuvimos juntos. Ese día fue un regalo, lleno de risas, juegos y pláticas. Hablamos de sus sueños, de lo que les gustaba, de lo que les hacía felices, de como les estaba yendo en la escuela. Sentir sus abrazos y escuchar sus voces fue una experiencia que atesoro cada día. Fue un momento tan especial que quedó grabado en mi alma como un tesoro invaluable. Sueño con el día en que podamos repetir esos momentos y construir nuevos recuerdos que nos unan aún más.
Cuando lean estas palabras, quiero que recuerden a sus abuelos con el mismo amor y cariño con el que nosotros los recordamos cada día. Nuestro amor por ustedes es eterno e incondicional. Siempre hemos deseado estar presentes en sus vidas, para celebrar sus triunfos, apoyar sus sueños y brindarles consuelo en los momentos difíciles. Aunque las circunstancias no nos lo han permitido, nuestro corazón siempre ha estado lleno de ustedes.
Miren al cielo en las noches estrelladas. Cada estrella representa un abrazo que les enviamos, cada destello es una caricia que cruza la distancia. No importa cuánto tiempo pase, siempre estaremos esperando con los brazos abiertos para darles todo el amor que llevamos guardado para ustedes. Los amamos con todo el alma. Siempre serán una bendición. Con todo el amor del mundo, Sus abuelos.