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Análisisviernes, 30 de enero de 2026

Éxito: la anestesia social

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Por: Mariana Rascón

Vivimos con la sensación constante de que siempre vamos tarde.
Como si el valor de la vida estuviera un poco más adelante, en la siguiente meta, en el siguiente logro, en ese momento en el que por fin podamos decir que llegamos.

En una época obsesionada con los resultados, el proceso se ha vuelto incómodo. Queremos terminar, concluir, tachar pendientes y avanzar rápido, como si lo único que importara fuera demostrar lo que tenemos y no el proceso detrás de cada uno de esos logros.

Y lo cierto es que esa lógica no se queda en los libros. Se repite en casi todo lo que hacemos.

Poco a poco nos acostumbramos a medir la vida en logros visibles y en esa urgencia por llegar, olvidamos que lo verdaderamente valioso casi nunca ocurre al final, sino mientras estamos en el intento.

Tal vez valga la pena detenernos un momento y preguntarnos desde dónde estamos haciendo las cosas. Si buscamos únicamente el reconocimiento de haber llegado o si estamos abiertos a dejarnos transformar por el proceso.

Quizá el mayor acto de rebeldía hoy no sea llegar a todos los éxitos, sino atrevernos a habitar el camino y poco a poco, permitirnos transformar con todo lo que implica.

correo: rqscon@gmail.com

instagram: @marianarascon_

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