Análisisjueves, 26 de marzo de 2026
Los Nuevos Oscar
Mario el Lobo / Tiktok: @mariofutboliza
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Como cada determinado tiempo, este espacio se da la oportunidad para hablar del segundo gran amor de este simple aficionado, y que mejor momento que este cuando la temporada de premios ha concluido mediante la entrega del reconocimiento más grande en el mundo del arte. Así que sí, es momento de hablar del cine y sus premios de la academia.
Los Oscar han crecido en cuanto a polémica durante el siglo XXI, la era digital ha significado un cambio rotundo en todo aspecto del séptimo arte. Y sobre todo en la década de los 2010s, se vio un claro esfuerzo de la academia por preservar precisamente la palabra “arte” por sobre todas las cosas, lo cual obviamente es, en principio, una excelente iniciativa, sin embargo, hay quienes consideran que esto se llevó a un extremo tan lejano que lo alejó de su público. Y entonces llegó aquella pregunta que probablemente terminó siendo la provocadora del actual cambio de rumbo: ¿Una película es buena si nadie la ve? Parecido a la paradoja del árbol que cae cuando no hay nadie alrededor ¿hace ruido si nadie está ahí para escucharlo?
Durante la presente década la academia parece estar tomando un rumbo diferente, que si bien no se devuelve a su sistema original (donde arte y taquilla vivían agarrados de la mano) definitivamente se ve influido por él. Es claro que se está haciendo un esfuerzo por hacer que el público vuelva a sentirse parte del cine, nominaciones como la de F1 este año o la de Barbie hace un par, son el ejemplo perfecto de esta intención tan equilibrada entre arte y diversión que está buscando la academia, porque ambas son excelentes películas, ambas son producciones grandes, ambas rompieron la taquilla y ambas procuran el entretenimiento sobre cualquier otro aspecto. Nunca llegarán al nivel de una “Oppenheimer” o de una “One Battle After Another” porque su misión simplemente no es esa.
Y hablando de la gran ganadora de la noche, “Una Batalla Tras Otra” prueba precisamente el punto de esta columna porque continúa con la tendencia que vimos el año pasado con “Anora”, donde si bien son películas artísticamente muy limpias, también cuentan con un ritmo activo y colorido capaz de atrapar a cualquier espectador común que en su vida se ha metido a una función subtitulada, y está, querido público, parece ser la fórmula que determinará el cine en la próxima era.
Este simple cinéfilo nunca ha discriminado ningún tipo de película y nunca lo hará, es un consumidor adicto, y claro, no se trata de alabar cada largometraje que veas, se trata de aprender a ver cada película con los ojos correctos incluso si no te gusta. Por lo pronto no queda nada más que estar agradecido porque la vida por fin le hizo justicia a Paul Thomas Anderson, y a estar expectantes en este 2026 porque el séptimo arte viene… con todo.