Análisismiércoles, 11 de marzo de 2026
Futbol Femenil
Mario el Lobo / Tiktok: @mariofutboliza
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El hecho de que el famoso 8 de marzo haya sucedido hace unos cuantos días da motivo suficiente para mencionar que el futbol femenil ha crecido y continúa creciendo, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, ya que la mayoría de los países cuentan ya con sus respectivas competencias oficiales. Parece ser que el balompié femenil ha tomado un ritmo lo suficientemente correcto como para afirmar que es un negocio sólido. Sin embargo, y sin generalizar, parte de su entorno sigue cometiendo un error garrafal que es totalmente innecesario: Compararse con el futbol varonil.
¿Por qué es innecesario? Porque en lugar de sentir orgullo por los pasos que han dado hacia adelante, sienten frustración por los que les falta recorrer. Y al ver la magnitud y los alcances del futbol varonil, buscan en este a un culpable que, lejos de obstaculizar, literalmente se dedica a ayudar a la rama femenina. El futbol varonil es lo que es porque vende como ningún otro deporte vende y porque tiene un mercado gigante que ningún otro deporte tiene. Es incomparable porque es inconmensurable, cualquier disciplina de cualquier rama que quiera compararse con el futbol varonil se va a quedar corto. Y es que al final de cuentas el éxito del futbol varonil, así como el de cualquier otro negocio de cualquier otra industria, depende de lo mismo: Ventas, oferta y demanda.
Por eso un hombre futbolista puede ganar mucho más que una mujer futbolista, comparación de la cual proviene la principal queja del sector mencionado. Como ejemplo, si combinamos las ganancias del mundial varonil 2022 y el mundial femenil 2023, encontraremos que el 93% de este dinero proviene de la rama varonil. Dicho con otras palabras, todo depende del interés que tenga la sociedad por tu producto, y es por eso que las ramas varoniles de cualquier deporte suelen ser más exitosas que las femeniles. Y esto no es culpa de nadie, simplemente se debe a dos razones.
La primera: Los deportes no son otra cosa que juegos físicos, y si, es un hecho que el alcance físico de un hombre es mayor que el de una mujer, por simple biología, lo cual permite que el nivel de espectáculo varonil pueda ser mayor. Es decir, entrega un mejor producto (donde hasta el sexo femenino lo prefiere).
La segunda: El hombre es más propenso a que desarrolle un gusto por algún deporte, lo cual naturalmente termina desembocando en ver a los de su género competir. Y por supuesto que hay mujeres aficionadas de verdad, pero siendo realista, es más fácil que generen alguna pasión lejos de una pelota.
Este simple aficionado no sabe de feminismo, pero sí sabe de futbol, y estas comparaciones vacías que provienen de un sector feminista no hacen otra cosa más que minimizar el trabajo de aquellas mujeres que tanto se han esforzado por hacer crecer su producto. Por favor dejen las comparaciones tontas y pónganse a ver su futbol, se llevarán una grata sorpresa de cuanto han mejorado. Porque hasta la fecha, el público más interesado en el futbol femenil siguen siendo… los hombres.