Según la prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes, PISA, por sus siglas en inglés), en México menos del 1% de los jóvenes no saben distinguir entre un hecho y una opinión. Tomar nuestras decisiones basados en las opiniones es un error que conduce a equivocaciones muy costosas ahí tienen el caso ARAS y miles más. Todo el sexenio pasado y en lo que va de este se gobierna mediante opiniones y que regularmente contradicen a los hechos. Una opinión: En México no se produce Fentanilo; Un Hecho, un mes después de acabado el gobierno anterior se empiezan a decomisar toneladas de ese compuesto químico en todas partes de la República Mexicana. Una opinión: La gasolina está subiendo porque los gasolineros son unos comerciantes rapaces que no respetan el precio; un hecho: El gobierno de México eleva el impuesto IEPS a la gasolina para Febrero y Marzo (expansión.com) sobrepasando la barrera de los $26 pesos. Una Opinión: El proceso de oferta y demanda eleva el precio del limón y el aguacate; Un hecho: Grupos de criminales cobran cuotas a productos elevando el precio del limón y el aguacate. Nunca antes se le había dado tanto valor a las opiniones o dicho de otra forma se había destruido la figura de los expertos. Todo empieza en la escuela donde se privilegian los sentimientos sobre el conocimiento haciéndoles la vida más sencilla a los educandos, más light sin necesidad de alterar el orden crítico y emocional del estudiante y el problema viene cuando nos enfrentamos en el mercado a los profesionistas Chinos, Coreanos o cualquier otro, ahí fracasamos. Las opiniones están sobrevaloradas es por eso que el periodista se convirtió en Tuitero, el científico en Youtuber, el Instagramer encumbrado como un oráculo, el médico homologado al curandero, el influencer erigido en maestro y así muchos más opinólogos sobresalientes en la pirámide social de la popularidad. Flotamos en la era de la mediocridad, se ha profundizado el apocalipsis cognitivo; entre más ignorante más sabio, entre más sabio más popular y entre más popular más autoridad moral. Voltee a su alrededor, todo está hecho a base de conocimientos, desde la computadora hasta el ladrillo con que construyó su casa, si los sentimientos y las opiniones prevalecieran al momento de tomar decisiones seguiríamos viviendo en la época de las cavernas. Los Chihuahuenses del pasado sabían distinguir entre un hecho y una opinión y enfrentaban los hechos para superarlos, no caigamos ahora en el dominio emocional de las opiniones retrocediendo décadas en el esfuerzo por salir adelante. Nada sirve más aun ser humano que el conocimiento, el estudio, el razonamiento y nada lo paraliza más que el victimismo y el confort sigamos construyendo un futuro para Chihuahua desterrando aquellas opiniones de actores sociales que sólo desean manipular, enturbiar los hechos distrayéndonos del progreso. Hemos llegado muy lejos a pesar de numerosas incursiones centralistas, los hechos hablan por sí mismos, la marisma sureña avanza en todo México, no perdamos la Chihuahuaneidad que nos ha caracterizado por décadas.