elheraldodejuarez
Análisisviernes, 28 de noviembre de 2025

La simulación de las palabras

Sabemos que es necesaria la palabra, ya que es el medio para llevar a cabo nuestros compromisos afectivos, políticos y sociales.

Sin embargo, el pensamiento reflexivo y crítico que sustenta la palabra, ha tenido cambios, cuando es reemplazada por la cultura del simulacro y el engaño.

Frente a este escenario, es muy frecuente que la verdad del pensamiento, se aleje y afecte la percepción de la realidad.

Recordemos que la palabra es el eje fundamental de nuestra vida; sin embargo, esta realidad hemos dejado de verla por una cultura globalizada, donde encontramos símbolos caóticos que sustituyen lo real por lo hiperreal para terminar en la cultura del simulacro.

Curiosamente ahora la simulación, es el modelo de las nuevas generaciones, donde predomina la ficción.

Esto nos lleva a pensar en que las personas no “miran” la televisión, sino que la televisión “las mira” a ellas y las manipula, mutando lo real en algo ficticio e hiperreal.

Ahora el simulacro, solo le da importancia a las ilusiones, ya que es trastocado en una anulación del proceso de la verdad.

Así que, ya no se trata de saber si tenemos razón, frente a la fascinación del reflector de la inconsciencia; donde la crítica ha desaparecido, o tal vez no es aceptada porque gesta incomodidad. 

Lo que ahora importa, es el “prestigio” del consumo verbal y en especie, a los que finalmente se les da un valor agregado.

Sin contar con la simulación del conformismo, aparición litúrgica en la que prevalece la obsesión, por el culto a la banal personalidad.

¿Y entonces?

Después de tanta palabrería, sin temor a equivocarnos, podríamos decir que estamos cayendo en el fenómeno de la charlatanería y del discurso vacío, cuya intención principal es dar a la audiencia una impresión falsa de lo que está sucediendo.

¿Qué sucedería?

Estimado lector si le dijera, que la Tierra gira al revés y que en el planeta no existen los vocablos “arriba o abajo”

Donde las palabras y los deseos fervientes de la realidad, se escabullen sigilosamente y se guarecen bajo la sombra de una cabeza de alfiler, con la intención de no ser descubiertos.

Pero lo más importante, es que usted satisfaga sus propósitos y distinga la realidad de todo aquello que es una ficción.

Por qué, sin duda, de eso no se vive, recordemos que el tiempo estruja y oprime porque nunca se acaba y nada concluye, porque no se rige por ninguna gravitación e irrealidad

¿Será cierto?   

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